El “Plan Ternura”: Crónica de 3 años de traición, precarización y la “culpa es de Correa” como políticas de Estado. (Ernesto Pazmiño Ch)

“Un dilema es un político tratando de salvar sus dos caras a la vez”.

Abraham Lincoln

Eran las 10:13 am., del miércoles 24 de mayo de 2017. Con el ingreso de la Bandera del Ecuador al pleno de la Asamblea Nacional, se daba inicio a la ceremonia de cambio de mando presidencial, en la que el presidente electo Lenín Moreno Garcés recibiría el traspaso de la banda presidencial por parte de su antecesor el Eco. Rafael Correa Delgado.

Para ese entonces, recuerdo que yo, al igual que la gran mayoría de ciudadanos, sentimos una especie de incertidumbre y ansiedad positiva, propia de los procesos democráticos de cambio de gobierno, con la expectativa y esperanza de ver cristalizados los anhelos ciudadanos en el cumplimiento del plan de gobierno que ganó las elecciones;  sin embargo no nos imaginábamos la debacle institucional, social, política y económica que le esperaba al Ecuador en manos de Moreno; fueron suficientes los 100 primeros días de gobierno para desenmascarar lo que en adelante sería su política de Estado y el rumbo que tomaría su gobierno.

Para el lunes 18 de septiembre de 2017, Lenin Moreno, después de haber llegado a la presidencia de la República con capital político exclusivo de Alianza País, da un giro inexplicable (en esos momentos) al proyecto político que le hizo ganar las elecciones, y en un acto de insensatez política e ideológica, acoge la propuesta del banquero Guillermo Lasso, y anuncia públicamente su intención de convocar a una Consulta Popular y Referéndum Constitucional mediante la cual conseguirán una reforma que cambiaría de manera inconstitucional inclusive la estructura del estado, extinguiría por una parte y modificaría por otra, las atribuciones de las principales funciones del Estado.

Consecuente y fiel a su cambio de rumbo, Moreno Garcés sacude nuevamente la racionalidad y estabilidad de la política que trazó su antecesor, y ratifica su estrecha relación y coincidencias con las políticas y necesidades de la banca; me refiero a la reunión que mantuvo con miembros de la banca privada en la que respondió un comentario de Antonio Acosta, representante del Banco Pichincha, con una de sus primeras “joyas” al decir: “A los que les estoy agarrando un poco de odio es mas bien a los que votaron por mí”, frase que sería la antesala para la implementación del “Plan Ternura” que con el paso del tiempo destapará su sesgo neoliberal y anti correista, mientras que simbólicamente representará un macabro eufemismo.

De ahí en adelante, toda su gestión de gobierno se centraría en destrozar, mediante una dinámica inconstitucional y sistemática, toda la  estructura institucional que recibió como legado de la Revolución Ciudadana, y que poco a poco se expresaría en desinstitucionalización, endeudamiento público, incremento de la pobreza, precarización laboral, desatención a la salud y educación, incluido terror y muerte.

Enero de 2018 sería el mes en el que las y los ecuatorianos vivimos una de las campañas mas demagógicas, desproporcionadas y desiguales de la historia. Las franjas publicitarias, los espacios públicos y privados fueron abarrotados de la propaganda que propendía el voto afirmativo por la tendencia del SI, encabezada por la derecha mas recalcitrante, los grupos económicos de poder, los empresarios, banqueros y la mayoría de los medios de comunicación mercantilistas, así como un grupo de personajes que destaparon sus verdaderas convicciones y tendencias políticas e ideológicas que comulgaron con la derecha.

Como parte del descalabro institucional que se produjo post consulta popular sería imperdonable no mencionar al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de Transición, que encabezado por el otrora respetado Dr. Julio Cesar Trujillo (+), será recordada como la institución que instrumentalizó un proceso descarado y escandaloso de persecución a todo aquello que era o parecía correista, el reparto indiscriminado de las principales funciones e instituciones del estado y la implementación de un estado de miedo que utilizaría hasta el día de hoy, todo el aparataje estatal que crearon a la medida, para establecer en el Ecuador la nueva táctica de guerra no convencional que se conoce como la “judicialización de la política” o LAWFARE. (VOLLENWEIDER, C. y ROMANO, S. CELAG, Lawfare. La Judicialización de la política en América Latina.)

Sin lugar a dudas, en términos de resultados del proceso de descalabro institucional, la “joya de la corona” del Morenato y sus aliados en materia judicial, es el nefasto caso Sobornos 2012-2016. Proceso llevado a cabo por un aparato judicial maniatado y obediente que puso en práctica una dirigida y sistemática persecución encabezada por la Fiscalía General del Estado en contra del ex presidente de la República Rafael Correa y varios de sus colaboradores; entre ellos y como primera víctima, el legítimo vicepresidente Jorge Glass Espinel (hasta el día de hoy preso), quien fuera despojado de su dignidad mediante un proceso vergonzoso orquestado entre el Ejecutivo, el Legislativo, los medios de comunicación mercantilistas y la Función Judicial, y que finalmente aterrizaría en una sentencia contra Rafael Correa sacada de los cabellos, que con toda certeza será observada y fuente de responsabilidades internacionales para el Ecuador.

No puedo dejar de mencionar, la cristalización del “Plan Ternura” que tuvo su punto de partida en la implementación del “Plan Despidos”, del “Plan Prosperidad 2018-2020” y el “Plan de Optimización de la Función Ejecutiva” (Presidencia de la República), como parte de los compromisos adquiridos por el Morenato con el FMI para aplicar “medidas de ajuste”, que afectan directamente a los derechos laborales, como lo es la reducción de la masa salarial; en definitiva afectando a todos los sectores con el membrete de ajustes, afectación que no le tocó a los banqueros, empresarios y el sector seguridad, con lo que nos han impuesto un estado de servicios mínimos, privatización y de máxima represión.

A pocos días del informe a la nación, desde el palacio de Carondelet, en una “charla” con periodistas, más parecida a un informe de rendición de cuentas de sus relacionistas públicos, Boltaire Moreno, después de 3 años de engaños, de desgobierno, de corrupción y de haber hipotecado el país al FMI, sin el menor rubor, expuso una de las frases que sin lugar a dudas describen su narrativa de doble discurso y desfachatez, características en los últimos 3 años:

“Si robarle al Estado es miserable, lo es aún más robarle al sistema de salud, al presente y al futuro de los ecuatorianos”. ¡Que descaro!

Frente a esta marcada conspiración contra el estado entre el gobierno, medios de comunicación, empresarios y ciertos sectores sociales que han comulgado con las políticas neoliberales, no me queda más que invocar la frase: “Solo el pueblo salva al pueblo”

Ernesto Damián Pazmiño Ch.

Culminando último año de derecho. Asesor y consultor independiente. Conocimientos en Derecho Constitucional y Sistema Interamericano de  Derechos Humanos. Prácticas probatorias en derecho procesal penal (Medellín Colombia) Prácticas en criminología forense (Medellín Colombia)


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Confirmado.net30

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