De la pandemia de la Covid-19 a la delincuencia organizada.(O) Fernando Borja Gallegos

La humanidad sufrió ataques mortales de varias enfermedades en el pasado, ejemplo de ello, la viruela que mató a 300 millones, el sarampión a 200 millones, gripe española más de 50 millones, peste negra con igual cantidad de muertos y el VIH con 36 millones.

Somos muy vulnerables, como se puede apreciar de la pandemia que en estos precisos momentos azota al planeta Tierra: más de cinco millones de contagiados y alrededor de 350.000 muertos.

Estados Unidos es el país con más contagios y fallecidos, le siguen Brasil y Rusia. Qué decir de Italia, España e Inglaterra.

Para el colmo de los males, como pretexto de la crisis, políticos irresponsables suspenderán elecciones y se reirán de la gente. Limitarán las libertades, suspenderán la prensa y en desbordante cinismo patrocinarán el fraude.

En medio de la lamentable epidemia, hay seres humanos que en ruin actitud se aprovechan de la desgracia de otros para llenarse los bolsillos.

Cientos de contratos con sobreprecios, para la compra de mascarillas o fundas de cadáveres, se descubrieron y denunciaron en el Ecuador.

La prensa destacó “contratos de hospitales del Instituto de Seguridad Social por más de 1.387 millones que se concentraron en pocos proveedores”, en diferentes períodos.

En Manabí, Esmeraldas, en Los Ríos, entre otros, fueron allanados hospitales del IESS y del Ministerio de Salud para indagar posibles peculados cometidos.

El Director del Departamento de Delincuencia Organizada Transnacional de la Organización de Estados Americanos (OEA), Gastón Schulmeister, dijo que “el crimen organizado ha encontrado más que un desafío una ventana de oportunidad para proyectarse con esta pandemia”.

Douglas Farah, Presidente de la Consultora Estadounidense IDI Consultans, sobre el mismo panorama, afirmó: “la tendencia más alarmante es la capacidad de las organizaciones criminales transnacionales para llenar los vacíos de un Estado ausente, reemplazándolo como un actor legítimo y proveedor de servicios”.

Se infiere de lo expuesto, que es indispensable que los actores civiles se unan para garantizar la subsistencia misma del Estado, tomando en cuenta la advertencia de los citados Schulmeister y Farah.

En medio de tanta desdicha, oportuno finalizar mi artículo reproduciendo algunas estrofas del poema “CUANDO LA TORMENTA PASE”, del escritor uruguayo Mario Benedetti (reclaman la autoría del poema Alexis Valdez y K. O. Meara)

“Cuando la tormenta pase y se amansen lo caminos. Y seamos sobrevivientes de un naufragio colectivo, con el corazón lloroso y el destino bendecido, nos sentiremos dichosos, tan solo por estar vivos. Y entonces recordaremos todo aquello que perdimos y de una vez aprenderemos todo lo que no aprendimos. Ya no tendremos envidia pues todos habrán sufrido. Ya no tendremos desidia, seremos más compasivos. Cuando la tormenta pase, te pido Dios, apenado, que nos devuelvas mejores, como nos habías soñado.

Artículo de opinión escrito por el Dr. Fernando Borja Gallegos

 

Es egresado de la Escuela de Derecho de la Universidad Central del Ecuador, donde obtuvo un doctorado en Jurisprudencia. Realizó pos grados de Derecho Internacional en la Johns Hopkins University School of Advanced International Studies, en Washington D.C. en 1978; tiene un diplomado y reconocimiento de la Federación Nacional de Abogados del Ecuador.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Confirmado.net

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