La pobreza es la mayor violencia que puede vivir un ser humano. (O) Luisa Maldonado

El #QUEDATE EN CASA, implica primero garantizar la seguridad alimentaria de quienes no pueden resolver por sí solos esta necesidad vital en una acción conjunta del gobierno más la solidaridad de los ciudadanos que más tienen porque la pobreza es la mayor violencia que puede vivir un ser humano.

Quito es una sola ciudad con diferentes identidades y necesidades, por eso es cosmopolita e intercultural más aun siendo la capital del país. Sin embargo los sectores pudientes pretenden posicionar otra lectura de esta realidad cuando dicen que Quito tiene en sí varias ciudades y sostienen la propuesta de una nueva organización administrativa y política del Distrito, en base a sus contribuciones, lo cual agudizaría la pobreza en las zonas sub urbanas y rurales, aumentaría la brecha entre ricos y  pobres.

Con esta crisis sanitaria se evidenció la necesidad y la pobreza que existe en el Distrito y claramente en el mapa se observan las zonas donde están ubicadas las parroquias más pobres, a saber al extremo sur, en la zona Quitumbe, al noroccidente en los barrios que están en las faldas del Pichincha y en las parroquias más pobladas como Conocoto Y Calderón.

Por ejemplo, la zona sur fue el sitio donde se instalaron las fábricas, vivían los obreros y la tropa, el funcionario de bajo nivel, por lo que siempre estuvo ausente la planificación urbana que se la pasó concentrando los servicios administrativos, financieros y sociales (educación, salud, etc.), en el centro y norte de la ciudad sin prever que Quito como capital recibiría alta migración interna. Esto llevó a que emerjan barrios irregulares, fruto de la necesidad de la gente que alcanzaba su lugar en el mundo mediante mecanismos diversos, dentro o fuera de la ley como la compra o las invasiones, el tráfico y la especulación de la tierra. Han sido las organizaciones sociales como las cooperativas, asociaciones pro vivienda y comités pro mejoras quienes han levantado con sus propias manos las obras básicas para mejorar sus condiciones de vida. En este sentido hay una deuda de 40 años de atención a estos sectores y es así como la ciudad y el Distrito sigue creciendo ausente de una planificación integral.

El lado positivo es que en los sectores populares la organización social es muy fuerte ya que es su mecanismo para alcanzar mínimas condiciones de dignidad y es lo que ahora nuevamente ha servido para ayudarse mutuamente y para lograr alguna ayuda humanitaria: Es de lamentar que la organización social de distinto tipo (desde las dirigencias barriales hasta las ligas deportivas), no tienen lineamientos para intervenir en este tipo de emergencias y que las autoridades locales no valoren ni  hayan coordinado estas fortalezas para llegar con más agilidad a quienes más necesitan.

Las familias más necesitadas son generalmente migrantes en su mayor parte de las provincias de la sierra centro como Chimborazo, Cotopaxi, Bolívar, Loja y hay barrios que en su totalidad son indígenas. Sus actividades económicas se reducen a las ramas de la construcción como la albañilería, electricistas, plomería, en caso de las mujeres son  empleadas domésticas, lavanderas de ropa y comerciantes, también elaboran ladrillos, en su mayoría son trabajadores informales, lo que en sí ya significa que tienen condiciones de vida muy difíciles desde lo económico.

La minga es una herencia cultural ancestral que se practica en los barrios populares como un mecanismo de ayuda mutua. Ahora, en los barrios más organizados utilizamos la minga barrial para salvar vidas mediante el levantamiento de listados de vecinos que tienen necesidades de alimentación, identificando las familias con vulnerabilidad y haciendo trueque con los productos que existan. Otra ventaja que hemos encontrado es que pese a la pobreza material, los barrios están en zonas que permiten el uso agrícola y cuentan con huertos y animales domésticos de consumo.

Hace falta una modalidad especial para poder atender a los barrios más pobres de Quito, pues son barrios que ni siquiera están regularizados, es decir no se encuentran catastrados y no existen en el mapa de la ciudad. La realidad de estos barrios es que muchos de ellos no cuentan con servicios básicos, ni vías y menos internet por lo que hemos creado lo que llamamos Comité de Emergencia Comunitaria CEC, a fin de apoyar en la coordinación con los dirigentes barriales y las autoridades que puedan proveer de alimentación y ayudas puntuales. El colectivo se ha organizado también para apoyar con otros servicios como la tele medicina y  apoyo psicológico, organización en temas de seguridad familiar y comunitaria, recreación y cultura, entre otros.

El desempleo y subempleo es lo que más agobia a estas familias que viven del día a día con su trabajo informal y sub empleo  y ahora se complica más su situación ya que están impedidos de salir al espacio público.

La soberanía alimentaria es otro tema que se ha evidenciado, las parroquias rurales merecen otro análisis en este aspecto, siendo notoria la poca existencia de la articulación del comercio justo y de los productores con consumidores y falta real de apoyo financiero y centros de acopio e infraestructura como lo más básico.

La cultura ciudadana por hoy se basa en valores que responden al modelo capitalista del sálvese quien pueda, privilegiando el consumo y el capital sobre el ser humano dejando de lado a la solidaridad, la cooperación y la ayuda mutua.

Hay una gran ignorancia social respecto del ejercicio cívico de cumplimiento de deberes y derechos y más bien su relación con la autoridad es profundamente clientelar.

Esta crisis perjudica más a los más pobres y el tiempo trabaja en contra porque podrían agudizarse los problemas en hambre y violencia. El sufrimiento se aumenta por la incertidumbre, el miedo y la desesperanza frente a las medidas y el entorno económico nacional e internacional que van a afectar directamente a estos sectores.

Por ello las políticas nacionales y locales en primera instancia deben salvar vidas y a la par destinar los recursos para generar trabajo, promover el cooperativismo y la economía solidaria y los valores ciudadanos como la corresponsabilidad social, la solidaridad, el civismo en todos los ciudadanos; un reto que no solo está en manos de las autoridades sino de toda la ciudadanía que tiene el deber de ejercer y hacer respetar sus derechos y contribuir para el beneficio común.

La crisis sanitaria podría agudizar la crisis social y económica de la gente pero también podría ser una gran oportunidad para evolucionar como especie y crear paulatinamente otra cultura donde el ser humano sea lo principal y el modelo del Buen Vivir sea correspondiente a todos y así logremos consolidar un estado de bienestar.

El #QUEDATE EN CASA, implica primero garantizar la seguridad alimentaria de quienes no pueden resolver por sí solos esta necesidad vital en una acción conjunta del gobierno más la solidaridad de los ciudadanos que más tienen porque la pobreza es la mayor violencia que puede vivir un ser humano. (O)

Luisa Maldonado M.

Mujer política y revolucionaria, que proviene de los sectores populares, identificada con sus luchas sociales y cuyo trabajo social y comunitario se ha desarrollado principalmente desde el Sur de Quito.

 

 


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