Genocidio virósico (O) Juan Cárdenas

En carta dirigida al Presidente del Comité Panamericano de Jueces por los Derechos Sociales, el pasado 28 de marzo, el Papa Francisco sentenció: “No defender a los pueblos del COVID-19 es cometer genocidio virásico”. Y tiene razón; tanto más que los mismísimos Banco Mundial y FMI resolvieron recomendar al G-20, es decir al grupo de los países más ricos del planeta, que se abstengan de cobrar la deuda externa a los estados pobres. Acá la Legislatura construyó una inédita Resolución de 17 puntos, entre los que constó el no pago de deuda externa, que fue aprobada por unanimidad en el primer Pleno virtual en tiempos de pandemia. Pero ese mismo día, esto es el martes 23 de marzo, el gobierno procedió a pagar 324 millones de dólares, correspondientes a los bonos 2020, dinero que necesitábamos con urgencia para afrontar la emergencia sanitaria.

Es opinión generalizada que los tenedores de papeles de esa deuda, no son los pobres, ni la clase media. Serían los ricos banqueros y empresarios que con ese pago amanecieron más ricos todavía, a costa de la postergación a la atención de las víctimas del virus, que requieren kits de pruebas, camas hospitalarias, medicinas, insumos para brindar seguridad al ejército de mandiles blancos integrado por médicos, enfermeras, auxiliares, paramédicos, que son los primeros en tomar contacto con sus pacientes contagiados, poniéndose en inminente riesgo si no cuentan con las debidas protecciones previstas en los protocolos de Salud Pública. La abuelita aconseja: aunque tengamos que pagar la letra de la refrigeradora, con esa plata primero hay que comprar la comida para los guaguas. Igual debió actuar el régimen, a despecho de postergar los intereses de los privilegiados por la fortuna…

La pandemia no cede. Los hogares se llenan de dolor y angustia por la pérdida de sus seres queridos. La única forma de evitar el contagio es quedándose en casa; pero hay millones de compatriotas que viven del día a día, son los informales apestados por el sistema, que claman por comida. Priorizando recursos recogidos por la caja fiscal en virtud del estado de excepción que nos rige, es urgente distribuir raciones alimenticias, tomando como referencia la base de datos del MIESS y de los Gobiernos Autónomos Descentralizados, GADs, con la gestión de las Fuerzas Armadas. La demora puede causar daños colaterales en la pandemia, pues la gente buscará comida por su cuenta, violando el toque de queda, exponiéndose a las sanciones, en su desesperación por el terrible drama familiar de la pobreza marginal.

La obediencia de la ciudadanía a las disposiciones de las autoridades gubernamentales responsables de la emergencia, del estado de excepción y del toque de queda es la clave para protegernos del contagio quedándonos en casa. No hay alternativa. Que llegue la ayuda para paliar la desesperada situación de quienes se están muriendo de hambre. (O) Juan Cárdenas


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