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Época virtual, avance tecnológico de la humanidad que los voceros oficiales confunden para salirse por la tangente. Preguntamos, ¿cómo harán nuestros campesinos para curarse o aprender  “en línea”, si no tienen Internet?

Al cambio de logotipos para mostrar como propias las obras ajenas, le sigue la increíble declaración de que en adelante, nada de obras físicas, eso quedó en el pasado. En la época de la transformación atómica todo será virtual. Me explico: en vez de que usted pierda el tiempo yendo a un hospital, a un centro de salud, ahora facilito, se conecta y ¡ya!, recibirá atención médica virtual, diagnóstico virtual, medicinas virtuales, prescripciones virtuales. Nada de ver la mala cara de los doctores, ni de las enfermeras groseras. En adelante hasta las inyecciones nos pondrán virtualmente. Lo mismo en el campo de la educación, todo virtual: libros, cuadernos, tareas, exámenes y hasta los títulos. Para qué gastar en infraestructura física, no más “elefantes blancos”. Así le llama “esa gente” a las extraordinarias obras y construcciones de la Década Ganada en todo el país.

Y agárrese que se viene otra terrible imposición chulquera, esta vez del Banco Mundial que dispone la desaparición del Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, el BIESS, con el objeto de que sea la gran empresa inmobiliaria privada la que construya viviendas, a precios de mercado, o sea más caras, y financiadas por la banca privada. Los créditos de interés social que actualmente otorga el Banco del IESS a sus afiliados, tendrán que pagar a los mismos banqueros causantes y beneficiarios del monstruoso atraco bancario de 1999. ¡Prohibido olvidar!

Esto es gravísimo para el sistema previsional y crediticio del BIESS, que hoy atiende el justo anhelo de la gente en relación de dependencia de tener una casita. La reinversión que hace el BIESS de su enorme capacidad de ahorro en préstamos otorgados para la vivienda, ha sido un avance real para atender la legítima aspiración humana de adquirir un inmueble familiar con un crédito redimible desde sus aportes mensuales, a largos plazos y con intereses razonables. Si por causa de cesación laboral un afiliado deja de pagar su crédito al BIESS, éste acepta la renegociación de convenios para diferir los descuentos por un tiempo razonable hasta que el deudor consiga trabajo. Si eliminan esa banca, que no es del gobierno sino de los asegurados, los “altruistas” banqueros declararán el crédito de plazo vencido, le embargarán y le quitarán su casa para recuperar el préstamo, porque la banca nunca pierde.

Recordemos que en España rige la modalidad de que si el deudor no paga le quitan el piso y el saldo de la deuda lo seguirá pagando aunque tenga que vivir debajo de un puente. El Gobierno anterior intervino oficialmente para proteger a nuestros migrantes de semejante atraco inmobiliario que estuvo a punto de consumarse a favor de un banco local que se alistaba a comprar esa cartera a precio de huevo y cobrarse con bienes situados en nuestro país, fruto del ahorro de toda una vida de sacrificio hasta la esclavitud de nuestros generosos hermanos allende las fronteras.

Época virtual, avance tecnológico de la humanidad que los voceros oficiales confunden para salirse por la tangente. Preguntamos, ¿cómo harán nuestros campesinos para curarse o aprender  “en línea”, si no tienen Internet? -(O)-Juan Cárdenas


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