Últimamente me abstengo de escuchar pasillos y yaravíes, porque me viene al recuerdo la deuda con el banco y sufro y me atormento. Es que las deudas hay que pagarlas, los bancos nunca perdonan, ellos nunca pierden. Es la regla de oro de los banqueros. Pues bien, lo de la deuda externa e interna del país tiene sus consecuencias, dependiendo de para qué nos endeudamos. Me explico: si la deuda es para financiar proyectos con una alta y pronta tasa de recuperación, con un interés promedio del 6%, ese crédito público es virtuoso y orgánico, porque sirve para financiar parte de las obras de masivo beneficio social y productivo, como las hidroeléctricas, control de inundaciones, puertos y aeropuertos, carreteras y puentes, hospitales y centros de salud, unidades educativas, escuelas y colegios del milenio, Universidades emblemáticas para la producción de ciencia, tecnología e innovación, ECU911, UPCs para la Policía, remuneraciones dignas para la clase dependiente pública y privada, vivienda de interés popular, en fin, financiamiento externo que incluyó transferencia de tecnología.

Pero si nos endeudamos para celebrar el aniversario de bodas, (para no abusar del ejemplo de la quinceañera que siempre pone el Mashi), esa deuda es inconveniente, imprudente, inorgánica, que nos obligará a perder lo poco que tenemos para satisfacer la avaricia del chulquero, que como vimos, nunca perdona. Si el gobierno contrata créditos carísimos por miles de millones que van a la banca privada, a los importadores, a los grandes grupos económicos que controlan el poder, quienes sacan esos préstamos a los paraísos fiscales para evadir impuestos que ellos mismos se encargaron de reducir al mínimo hasta su desaparición, como el ISD, al tiempo que ponen en serio riesgo a la dolarización, no han hecho nada en beneficio del país, no hay obras, sólo cambiaron el logotipo de “Ecuador ama la vida” en las extraordinarias realizaciones de la RC, queriendo con esa viveza criolla engañar al Ecuador. Se mueren de las iras viendo cómo sube la adhesión de la gente a la Década Ganada. Y están aterrados frente a sus propias encuestas que confirman esta realidad que nace de la esperanza ciudadana. Por ello afinan el LAWFARE para dejar fuera de la contienda electoral al artífice de la transformación revolucionaria del Ecuador. Ya le sentenció y condenó la María bala y plomo, para que no venga a dañarle la fiesta a la derecha que no mismo cuaja para la Presidencia. Qué chiste oírles hablar de independencia de funciones.

El crédito productivo, orgánico, bien financiado, es una herramienta para el desarrollo y bienestar. ¿Acaso la soberanía energética, la eliminación de inundaciones, las carreteras y autopistas, por ejemplo, no han combatido la pobreza? Y no sólo eso, sino que les volvió más ricos a los ricos; pero calladitos están, contando sus fortunas. Entonces que paguen sus impuestos. Pero eso es muy difícil, porque el único órgano sensible de su cuerpo no es el corazón, sino el bolsillo. Pensarán, hermanos, para endeudarse. (O) Juan Cárdenas


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Etiquetas : deudaEcuadorJUAN CARDENAS
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