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México acata imposición de Trump sobre contención migratoria, dice experto

La oferta del presidente Andrés Manuel López Obrador de 4.000 puestos de trabajo a la nueva caravana de migrantes que intenta llegar a EEUU es parte de una diplomacia que se apega a la agenda del presidente estadounidense Donald Trump, dijo a Sputnik el experto en relaciones internacionales, Carlos Heredia Zubieta.

«Es equivocado considerar un entendimiento entre Trump y López Obrador donde no lo hay, lo que tenemos es la instrucción de López Obrador al canciller Marcelo Ebrard de no confrontarse con la Casa Blanca y acomodarse a sus exigencias, y eso incluye la contención migratoria», dijo el profesor de la división de estudios internacionales del Centro de Investigador y Docencia Económica (CIDE).

La oferta a integrarse a los programas sociales en el sureste mexicano, como Sembrando Vida, para cultivar árboles frutales y maderables, fue hecha este viernes por el gobernante «acompañada de medias disuasivas de las autoridades» que exigen cumplir las leyes migratorias mexicanas, para que los indocumentados lleguen en forma «regular, ordenada y segura».

Para recibir a una nueva caravana de hasta 3.500 personas, la primera de este año, que partió de Honduras e intenta ingresar a territorio mexicano este fin de semana, López Obrador «hizo un anuncio mediático de ofrecer miles de puestos de trabajo, porque no existe la posibilidad real de una aceptación del ofrecimiento, ni un júbilo de los integrante de la caravana ante esa oferta», indica el autor de numerosos ensayos sobre América del Norte.

Heredia es promotor de un mecanismo de vinculación y de «apropiación social del desarrollo», un espacio en el que desde hace dos años participan instituciones académicas, organismos defensores de migrantes, de la sociedad civil, iglesias, el sector privado.

«Se repite el escenario del año pasado, porque no ha cambiado un milímetro la situación en Centroamérica, siguen matando, secuestrando, el crimen continúa sometiendo a la población que huye, no existen las mínimas condiciones de dignidad y respeto para quedarse en sus países», advierte el especialista.

IMPOSICIÓN NO ES ACUERDO

Heredia Zubieta aclara que en sus investigaciones no utiliza el término acuerdo migratorio, para referirse al desenlace de las negociaciones bilaterales abiertas de junio del año pasado, para evitar que Trump impusiera aranceles a las exportaciones mexicanas si no contenía el masivo éxodo.

«No hay tal pacto, sino una imposición de las disposiciones de Trump y su adopción por parte de las autoridades mexicanas, que negocian con una pistola en la cabeza», ilustra la drástica amenaza.

En segundo lugar, agrega, «no tengo un solo indicio de que quienes vienen en la caravana estén interesados en trabajar en México, tengo noticias contrarias, de que su meta es llegar a EEUU a toda costa».

El especialista estima que «es ir muy lejos asumir que esa población centroamericana va a aceptar alegremente quedarse en el sureste mexicano, son peregrinos dispuestos a caminar miles de kilómetros».

El propio López Obrador admite que el salario mínimo mexicano es inferior al que se paga en Centroamérica.

«Aunque se teatralice, en los hechos, no veo una oferta que podría disuadir a los hondureños de seguir su camino, para el que se han preparado», describe.

Para Heredia Zubieta las causas incluyen que en Honduras hay un «narcogobierno»; en Guatemala el nuevo presidente, Alejandro Giammattei, «se acomoda con los grupos oligárquicos, militares y las iglesias evangélicas»; y solo en El Salvador «podemos darle el beneficio de la duda» al joven presidente Nayib Bukele.

El «dato duro» es que no ha llegado el esperado respaldo de Trump frente al Plan de Desarrollo Integral que López Obrador pidió elaborar a la Comisión Económica para América Latina, hace más de un año, aportando 100 millones de dólares del erario mexicano.

«Ante la cuarta versión que vio la luz en la reciente toma de posesión del nuevo presidente guatemalteco, la respuesta de Washington es la indiferencia», subraya el investigador.

Mientras tanto, Trump boicotea la ley de asilo estadounidense, y «de facto México se resigna a aceptar un grave problema de desplazados y deportados desde EEUU».

Los indocumentados que esperan el desenlace de su solicitudes de asilo al otro lado de la frontera sur estadounidense, «están a merced del crimen organizado», alerta.

Y para colmo, la gubernamental Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados «tiene un presupuesto diminuto» frente al tamaño de los 80.000 solicitantes de refugio, ejemplifica.

En esas condiciones, el éxodo y sus problemas van a continuar este año, porque son idénticas sus causas y siguen frágiles las propuestas de solución

Confirmado.net / Sputnik

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