Chuta, teniendo tanto que decir y yo enfermoso; pero vamos saliendo y aquí estamos listos para retomar la tarea. A la pasada y sin mayor orden, pasemos revista de algunos acontecimientos que sí merecen tomarse en cuenta.

Que no hay para qué apoyar al deporte, pues no hemos ganado nada, dijo molesto “el que sabemos”. Rato de la hora, como dice mi compadre Tiburcio, tenemos diez deportistas de élite entre los mejores del mundo, fruto de una sesuda planificación de la Década Ganada que construyó los Centros de Alto Rendimiento, semilleros de esa apuesta por la capacidad soñadora de nuestros jóvenes. Señor, ¿cómo le quedó el ojo? La mentira como herramienta para acabar con el Correísmo.

Que nos dejaron sobreendeudados y ésa es la causa de la crisis económica. Fue a China y luego al FMI a reivindicar los niveles de endeudamiento del Gobierno anterior como su mejor carta de presentación para pedir plata. Doble discurso para aniquilar a Correa.

Que se llevó setenta mil millones de dólares. Total que la inversión en obra pública supera esa suma y es de tan excelente calidad que cambió el logotipo de “Ecuador ama la Vida” por el “gobierno de todos no sé qué”. De la descomunal acusación, lo único que encontraron es el depósito por un préstamo por seis mil dólares de un fondo de aportes voluntarios de la Presidencia y la constancia de que fue íntegramente devuelto. Y con semejante “prueba” acusan de cohecho al Eterno Presidente para que nunca jamás amén, vuelva a su Patria, saben que si regresa les da la chulla en elecciones. Ya pasó, por eso tienen terror a que vuelva.

Terroristas, golpistas, violentos. Esto y más vociferaron en contra de los correístas porque el pueblo reaccionó ante el aumento en el precio de los combustibles y de todos los bienes y servicios. Tuvieron que derogar el fatídico decreto, pero hasta mientras nomás, pues al FMI, como todo chulquero, le importa un comino el hambre popular; sólo está empeñado en atarnos al dogal de préstamos dirigidos a los banqueros, importadores y exportadores y sobre todo a privatizar todos los bienes del Estado. Dijo que tiene plazo máximo hasta abril para repetir el paquetazo. Así ordena el neoliberalismo fondomonetarista, experto en consumar la tragedia de los pueblos.

La última: el Embajador en Washington renuncia porque no está de acuerdo con los sobrevuelos marítimos yanquis de espionaje sobre nuestro territorio. Por fin algo de sensatez en defensa de nuestra soberanía, concepto desconocido en palacio.

El 8 de enero se cumplió 32 años de la dolorosa desaparición de los Hermanos Restrepo Arismendi, víctimas inocentes de un brutal crimen de Estado que aún nos debe la verdad. Allí están, esos son los violadores de los Derechos Humanos. La memoria colectiva es la única y valiente Fiscal de los sanguinarios. (O) Juan Cárdenas.

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