Después de eliminar el decreto que hizo estallar las movilizaciones y recibir una negativa del parlamento, el presidente Moreno tiene pocas salidas para enfrentar la crisis. Sigue sin contar con respaldo popular.

La última ola de movilizaciones sociales en Latinoamérica empezó el 3 de octubre, en Ecuador, cuando entró en vigor un decreto presidencial que eliminaba el subsidio a los combustibles vigente desde hace 45 años.

A diferencia de las manifestaciones en Chile o Bolivia, las de Ecuador acabaron después de 11 días. El presidente de la república, Lenín Moreno, dio marcha atrás, abrió los canales de diálogo y se restableció la paz en el país. Deutsche Welle consultó a analistas ecuatorianos sobre las causas subyacentes del paro nacional en este país, así como sus consecuencias a nivel político y económico.

Las movilizaciones sociales en Ecuador estallaron tras el anuncio de la eliminación del subsidio a los combustibles, que se haría efectivo mediante el Decreto 883. El gremio de transportistas fue el primero en protestar por la medida, pero es la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE)la que lidera la convocatoria. El 80% de las protestas se concentraron en la región Sierra del país, en ciudades como Quito, Cuenca, y la provincia de Cotopaxi.

Para Adrián Bonilla, académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Quito, las movilizaciones tienen su trasfondo en las dinámicas de inequidad, pobreza y exclusión. A esto se suma un grave déficit fiscal y pocos medios de financiamiento. Al cierre del 2018 el déficit llegaba al 3% del PIB, según un informe del Ministerio de Finanzas de Ecuador. Actualmente este indicador se estima en 3.384 millones de dólares frente a un crecimiento económico proyectado para 2020 de apenas el 0,57% del PIB. El objetivo del Decreto era cubrir parte de la brecha fiscal y el endeudamiento público.

Uno de los problemas más graves, dice Bonilla, es la “erosión de la capacidad gubernamental de satisfacer a una población que tiene expectativas económicas”. Para Gabriela Calderón, investigadora del Cato Institute, un laboratorio de ideas con sede en Washington D. C., estas expectativas están creciendo más rápido que el ingreso, más rápido que las ofertas en el mercado laboral, y ese es un problema que se refleja particularmente en los jóvenes: “Hay más jóvenes con títulos universitarios que ingresan al mercado laboral con la expectativa de encontrar un trabajo en el sector formal. No lo van a encontrar, dada la tasa de crecimiento económico. Esto genera el descontento que se vio reflejado entre los jóvenes quiteños que se adhirieron a las protestas del movimiento indígena”.

LEA MÁS DW

Confirmado.net

Etiquetas : DECRETO 883EcuadorMORENOMOVILIZACIONESOCTUBRE 2019
A %d blogueros les gusta esto: