Las disposiciones del Código Integral Penal sobre el aborto (artículo 150) quedaron tal y como las redactaron, hace seis años, los correístas: sólo una mujer que padezca una discapacidad mental y quede embarazada como producto de una violación puede practicarlo sin ser criminalizada por ello. Las demás serán perseguidas: la Asamblea Nacional negó ayer la propuesta de despenalizar el aborto en todos los casos de embarazo por violación. El artículo más polémico de las reformas no pasó y la calle estalló con cantos de celebración y gritos de protesta.

Por lo demás, no hubo sorpresas en las laboriosas e interminables votaciones que se produjeron en el Pleno al final de la tarde de ayer: se aprobó la producción y comercialización del cannabis con fines medicinales; se levantó la prohibición de identificar y mostrar públicamente los rostros de las personas procesadas por delito flagrante; se aprobó la figura del comiso sin sentencia para implicados en narcotráfico y otros crímenes; y se negó (gracias a la oposición de los correístas y la abstención de los socialcristianos) la incautación de bienes en delitos relacionados con la corrupción.

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