John Bolton ex consejero de seguridad de Donald Trump

Justo cuando estaba haciendo las notas para un artículo sobre cómo la delirante política exterior del presidente Donald Trump bajo influencia del asesor de Seguridad Nacional John Bolton no solamente ha sido un fracaso que ha puesto en peligro la paz mundial sino que además está reduciendo a cero la posibilidad de una reelección de Trump en el 2020, en un twitt del inquilino de la Casa Blanca brilló un destello de cordura este 10 de septiembre: «Le informé anoche a John Bolton que sus servicios ya no son necesarios en la Casa Blanca. Discrepé fuertemente con muchas de sus sugerencias, así como con otros en la administración».

Según los despachos de agencias que citan a fuentes de la Casa Blanca, Trump tuvo profundos desacuerdos con el “bigotudo” Bolton en cuestiones de política exterior, como se vio en el cuasi descarrilamiento de las negociaciones con la República Democrática de Corea, y probablemente en lo tocante a encontrar un terreno de acuerdo con Irán y una salida del atascadero en que se metieron con las agresivas políticas en Venezuela, sin hablar de Rusia, China y las torceduras de brazos a los aliados reticentes.

El senador Rand Paul, un Republicano de Kentucky que ha sido muy crítico hacia la política exterior belicista de Trump, calificó como “una acción necesaria” el despido de Bolton, agregando que “el Presidente tiene grandes instintos en política exterior y en finalizar nuestras interminables guerras”, y que “él debe ser servido por quienes comparten esa visión”.

Es evidente que si la salida de Bolton fue por profundos desacuerdos, entonces debería implicar cambios de funcionarios en el aparato de Seguridad Nacional, empezando por Elliott Abrams y otros siniestros personajes de la era de George W. Bush.

A primera vista, y habiendo reflexionado sobre la deterioración del panorama para una reelección en el 2020 por las consecuencias de la guerra comercial contra China, la situación con Irán que está llegando a un punto de no retorno, y la demente política de Colombia frente a Venezuela, entre otros asuntos graves que amenazan la paz mundial y/o regional, uno podría pensar que el “instinto” que el senador Rand Paul le atribuye a Trump lo llevará a una política exterior más realista y menos agresiva, aunque más no sea que para frenar la leve hemorragia de apoyos a Trump que indican los sondeos en Estados Unidos.

En los próximos días y con el nombramiento de un nuevo asesor de Seguridad Nacional se podrá ir viendo si este despido implica que Trump está cortando el cordón umbilical que desde el comienzo de su mandato lo unió con el submundo de neoconservadores.

Pero de cualquier manera la dirección que Bolton le ha dado al “paquebote” de la política exterior estadounidense no podrá cambiar rápidamente, y dado el carácter ciclotímico del inquilino de la Casa Blanca es evidente que los interlocutores, sean dirigentes rusos, chinos, iraníes o venezolanos, abrirán un “compás de espera”.

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*Alberto Rabilotta es periodista argentino-canadiense.

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