La Revolución Ciudadana es más que una receta de coyuntura (O) Marcela Aguiñaga

No fue un proceso perfecto, tuvo aciertos y errores. No se trató de un período inmaculado, hubo satisfacciones y sinsabores. Se actuó apegado a principios, sin embargo, se filtraron embusteros que usaron el servicio público para buscar beneficio propio. La autocrítica a veces estuvo apagada por las voces aduladoras. Rafael Correa a criterio de algunos quizás no fue el mejor presidente del mundo, pero indudablemente sí el que cambió el mundo de muchas familias ecuatorianas.

De la Revolución Ciudadana (RC) se dice lo malo y lo peor. Parece que la transformación que vivió el país ya no importa, la dignidad pasó a un tercer plano. Desvirtuar todo lo hecho es el objetivo y la corrupción es la etiqueta. Entonces se deleitan poniendo titulares pomposos y relatando una noticia fraguada con un contenido débil que al final no dice mucho, pero cuidando siempre que quede marcado que los “correístas son los corruptos” y ellos (los ex correístas y aliados) son los ‘grandes adalides de lucha contra la corrupción’.

A pesar del empeño y gran entusiasmo que le dedican a la permanente campaña contra Correa y sus coidearios, la Revolución Ciudadana es más que un caso coyuntural, una receta, las páginas de un diario trucho, un cuadro de Excel o los cuestionamientos de gente descalificada dando clases de ética. La Revolución Ciudadana fue, es y será el camino de lucha para la conquista y respeto de derechos.

La RC se traduce en niños que en lugar de mendigar van a la escuela, en amas de casa afiliadas, en jóvenes becarios, en cupos estudiantiles, en anhelos cumplidos, en dignificar los servicios, en empoderar a la gente para exigir calidad y calidez cuando requiera atención pública. En el Ecuador de hoy de los “aires de libertad” se pretende seleccionar a que niños se les da colación y a quienes no, como si se pudiera escoger a los merecedores de este derecho. ¿Qué se puede esperar de alguien que normaliza la miseria llamando “monitos emprendedores” a niños que venden informalmente en las calles? O a un gobierno que justifica el uso de recursos estatales diciendo “nosotros no tenemos plata, no somos Correa”.

Desfachatados de ayer y de ahora hay de todos lados eso es innegable. Pero eso no les da derecho a señalarnos a todos, ni a enlodar una causa, menos a usar una farsa para encarcelar sin pruebas a gente inocente y así tapar la inoperancia de quienes deberían estar trabajando en la construcción de un Ecuador menos injusto y con más oportunidades. Probablemente el gobierno anterior no fue el mejor, pero el actual sí es de los peores que han manchado las páginas de la historia republicana.

A pesar del asecho y de las constantes muestras de amedrentamiento ¿valió la pena lo hecho en la década pasada? Sí, por las madres y padres que dejaron de dormir afuera de hospitales y colegios para coger turnos; sí, porque se puso fin a los abusos de cierta gente que siente desprecio por la clase sencilla. Porque tenemos claro que no persiguen a la Revolución Ciudadana, sino a lo que ella representa y defiende.

Los gobiernos son pasajeros, la transformación de una Patria no. La RC llegó para quedarse, está en el corazón del pueblo y revive en la indignación de los ninguneados y maltratados por éste régimen. La RC es alegre rebeldía, es un alto a la humillación, es un basta al desgobierno, la RC es más que una receta. Yo también soy RC y estoy orgullosa de estar del lado correcto. Volveremos y junto a ustedes venceremos…

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