En tiempos neoliberales, cuando la ambición de los acumuladores es guardar más y más plusvalía, los madereros le prendieron fuego al futuro de la Pacha Mama, con tal de abrir una brecha en plena selva amazónica para instalar allí la gigantesca maquinaria de la aniquilación total. Ya son 18 días desde que la Amazonia brasileña arde pavorosamente sin que su gobierno asuma seriamente la tarea emergente de combatir aquél fuego abrazador que ha consumido gran parte de la reserva natural más grande del planeta, aniquilando a tierra humeante y arrasada las variadas especies animales que se han calcinado por millones, destruyendo el mayor pulmón natural de generación y purificación de oxígeno, en perjuicio de toda la humanidad.

No hemos escuchado una verdadera campaña mundial para apagar, o al menos mitigar, el fuego en la cuenca amazónica. Contrasta esta inercia con la reacción elitista por el reciente incendio de una catedral parisina, cuya reconstrucción fue diligentemente financiada con generosos aportes de los dueños de grandes fortunas cuyo origen no siempre se justifica. Bien por ellos que, contribuyendo para levantar de las cenizas una iglesia, acallan la voz de sus conciencias por tanta inequidad que causan sus multimillones; pero no hacen lo mismo para controlar la mayor tragedia de la Naturaleza que ahora mismo se extiende en gigantescas lenguas de fuego exterminador. Ha sido un hermano ejemplar, el Presidente Evo Morales de Bolivia, quien ha contratado el avión-tanque más grande del mundo para apoyar el combate de este incendio de afectación y destrucción mundial.

¿Y el imperio?: muy ocupado en reforzar el embargo y preparar la invasión a la tierra llanera, por la única causa de tener en el subsuelo la mayor reserva petrolera del mundo. Ésa es la única razón. Los empresarios inmobiliarios venezolanos y transnacionales no le perdonan a la Revolución Bolivariana que haya construido tres millones de viviendas para el pueblo sin que se les haya entregado una rentabilidad de por lo menos el 200%. ¿Recuerdan porqué se bajaron la Ley de Plusvalía en el Ecuador?: para triplicar el valor de la vivienda popular, especulando con los costos del suelo y de los materiales de construcción. Esas son las motivaciones que inspiran a los neoliberales de aquí y de cualquier lugar donde se imponga el perverso recetario del FMI.

El gobierno de Brasil debe responderle a la humanidad por el holocausto ambiental de ese país. No habrá Corte ni sanción que castigue este monstruoso y colosal holocausto. ¡Qué ironía!, sigue imponiéndose la agenda del capital, con la destrucción a muerte del ser humano y su entorno natural. El mundo debe permanecer en vigilia por la Mama Llactaamazónica. (O) Juan Cárdenas  

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