El lunes siguiente a la elección el presidente argentino Mauricio Macri dio el discurso más antirrepublicano de su mandato

Argentina acaba de tener los resultados de sus elecciones en el contexto de una dinámica global de una guerra mundial por el empleo y producción entre Estados Unidos y China que ha arrastrado a los países europeos y a los países emergentes, dando como resultado el incremento más alto de las últimas décadas en el conjunto de medidas proteccionistas que se están aplicando en casi todos los países del mundo.

Por Cynthia García

Luego de la abrumadora derrota del oficialismo que transformó el mapa electoral en todo el país con una diferencia de más de 15 puntos de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner (Frente de Todos), el tipo de cambio subió diez pesos en un solo día y las variables económicas se descontrolaron.

El lunes siguiente a la elección el presidente argentino Mauricio Macri dio el discurso más antirrepublicano de su mandato cuando responsabilizó a quienes votaron al kirchnerismo por la reacción de los mercados.

Muchos analistas plantean que fue una situación alentada por el gobierno que, ante el resultado de las elecciones, optó por la estrategia del miedo. La devaluación les vino bien para intentar recuperar alguno de los votos perdidos vinculando un potencial triunfo kirchnerista con una corrida cambiaria y un proceso hiperinflacionario. Eso explica la reacción del primer mandatario el día lunes con pedido de disculpas 24 horas después, producto de la reacción unánime de rechazo que recibió por parte de la sociedad, todos los medios, aún los más afines a su gobierno, y el arco político opositor.

Las disculpas fueron complementadas por un paquete de medidas económicas paliativas de bono y aumento para el sector público y privado que no tendrán efecto significativo en una economía en total crisis con traslado a precios del aumento del dólar y una inflación que este año rondará el 50%.

Horas después del mismo martes de esta semana infinita, Alberto Fernández dio una conferencia de prensa para informar que había hablado con el presidente, comentó las medidas e intentó transmitir a los argentinos señales de tranquilidad institucional. En ese encuentro un periodista le preguntó qué va a pasar con los desocupados, jubilados y otros sectores que el presidente Macri no había nombrado en su mensaje. Fernández respondió: “A los sectores empobrecidos quiero decirles que esperen a que haya un nuevo gobierno”.

En el país, según Gestara (Grupo de empresas sociales y trabajadores autogestionados de la República Argentina) hay cuatro millones de trabajadores en esa situación. Monotributistas (trabajadores autónomos) en su categoría fiscal que no están contemplados en ninguna medida a mediano plazo y que junto con el resto del mercado interno y de la población en general sufren las consecuencias de la ferocidad neoliberal.

Cómo llegamos hasta acá

Argentina acaba de tener los resultados de sus elecciones en el contexto de una dinámica global de una guerra mundial por el empleo y producción entre Estados Unidos y China que ha arrastrado a los países europeos y a los países emergentes, dando como resultado el incremento más alto de las últimas décadas en el conjunto de medidas proteccionistas que se están aplicando en casi todos los países del mundo.

Lo que existe es un crecimiento generalizado y masivo de todo lo que tiene que ver con medidas proteccionistas de todo tipo: tarifarias, arancelarias, paraarancelarias, fitosanitarias…

Sobre todo en los últimos 18 meses los países desarrollados han aplicado cualquier tipo de norma regulatoria que sea posible para contener las importaciones provenientes de distintas naciones.

En ese contexto internacional de guerra mundial por el empleo y la producción, Argentina se incorporó de la manera más infantil y poco seria posible, con un intento de eliminar las regulaciones de las normativas comerciales que protegían a la Argentina: desregulación financiera, venta de capital que tuviese la flexibilidad de poder fugar divisas prácticamente sin restricciones y además una normativa respecto a la liquidación de exportaciones que empeoró las cosas.

“Argentina pensó una idea muy dogmática de que la apertura comercial podía generar algún tipo de ventajas de especialización en algunos sectores que luego se darían para el conjunto de la economía; fue a contramano del mundo, se abrió completamente tanto en la parte comercial como financiera y tomó un conjunto de medidas que generaron una debacle en las cuentas corrientes”, explica Demián Panigo, economista heterodoxo e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

“Esa idea de integrarse al mundo, volver al mundo, se hizo de una manera completamente desquiciada y fue generando una dinámica de la cuenta corriente que se reflejaba inmediatamente en la deuda del sector público tanto interna como externa. Lo que tenemos es un escenario explosivo de crecimiento paulatino, progresivo y cada vez más acelerado de la deuda producto del desmanejo violento de todo lo que tiene que ver con las políticas del sector externo”, sostiene Panigo.

La realidad es que lo único que detenía de alguna manera el estallido de una corrida cambiaria como la que sufre el país ahora, era el apoyo del Fondo Monetario Internacional para que las políticas de apertura se mantuviesen con el actual gobierno potencialmente triunfante en las PASO.

ARTÍCULO DE CARAS Y CARETAS – ARGENTINA

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