Un niño suburbano, famélico y desnutrido, hijo de la explotación de sus padres marginados, víctima de una sociedad culposamente desigual, insolidaria, encima de toda su pobreza estructural, obra de los que construyen inequidades para guardarse plusvalía arranchada a los legítimos derechos de la inmensa mayoría, nunca será un emprendedor. Pobrecito él, con apenas 5 años, fue insultado con una afrenta vergonzosa, al llamarle “monito” como aquel animal conocido por su travesura.

Monito marginado, inocente agredido por un sistema de acumulación demencial de riqueza para someter a los demás al capricho de los detentadores de un poder ilegítimo y arbitrario. Monito le dijo a nuestros niños, quien se desespera por vendernos a la voracidad del FMI, destruyendo todo lo logrado en la Década Ganada, obedeciendo al cruel recetario neoliberal de los chulqueros que buscan achicar el tamaño del Estado, al de un simple policía al cuidado de sus privilegios. Pulverizar los derechos de los trabajadores, burlándose de la garantía de la ESTABILIDAD LABORAL, con el cuento de que tener un trabajo seguro dizque es sometimiento, esclavitud; y lo contrario alegan que es lo ideal, o sea “la libertad” de elegir un puesto de trabajo en un país donde nos estafaron con la oferta de empleo por miles, cuando lo que están haciendo es sacar servidores públicos en multitudes, para privatizar los servicios de Educación y Salud.

Monito en la escala insultante de los desleales con la Patria, porque se burlan de su futuro a guisa de chiste, como si la pobreza de un niño fuera el folclor de los desalmados, porque su agenda es la privatización de los bienes y recursos del Estado, sin respetar que son inalienables, imprescriptibles, intransferibles, más aún si corresponden a la categoría de bienes estratégicos que no pueden enajenarse por expresa prohibición constitucional.

No les importa que la Norma Suprema disponga que los Niños son el fin supremo del Estado; que está prohibido el trabajo infantil, bastó que el Gobierno de la Revolución Ciudadana erradicara el trabajo de los niños en los basurales, para burlarse de ese logro reconocido a nivel mundial, insultando a un pobre niño, a quien le niega su derecho a la educación, a la salud, a un futuro. Un niño tiene derecho a estudiar, a jugar, a ser feliz; no a trabajar a pretexto de emprendimiento. Entiéndanlo, un niño es lo más sublime de la sociedad, No se burlen del daño que le han hecho en todos sus derechos. (O) Juan Cárdenas


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