Las dudas golpean al estado de excepción

El amotinamiento, la fuga y posterior recaptura de cinco detenidos de la cárcel de El Rodeo, en la provincia de Manabí, esparce más dudas sobre la efectividad del estado de excepción vigente sobre el sistema carcelario del país.

El pasado 15 de julio, el presidente Lenín Moreno renovó el estado de excepción en todos los centros de privación de libertad del país. Ordenó el despliegue de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas para el control perimetral de los centros. Sin embargo, a criterio del experto en seguridad interna y externa, Mario Pazmiño, el hecho de ayer en Portoviejo aporta a su tesis de que el Gobierno Nacional aún no atina a una solución definitiva la crisis carcelaria. “Los estados de excepción son paliativos. No han dado ninguna solución práctica al problema de seguridad. El problema no está al exterior de los centros, sino al interior”.

Con él discrepa la ministra del Interior, María Paula Romo, quien considera que el estado de excepción ayuda, por ejemplo, a contrarrestar recursos judiciales que obligan al sistema a reubicar a presos peligrosos en pabellones de mínima seguridad.

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