El juego macabro (O) Juan Cárdenas

Hace poco éramos un referente ejemplar en la eliminación de pobreza y miseria, en disminución del desempleo, en obras extraordinarias, en protección de la Naturaleza a la cual le dimos derechos constitucionales. Fuimos los campeones de la integración regional, primeros en conceder refugio y asilo, el mundo nos respetaba. Hoy causamos la extrañeza de la comunidad internacional por la regresión lamentable de lo que fuimos capaces de lograr como Estado.

La política penitenciaria tuvo una atención preferente en la década pasada, bajo el principio de que los privados de la libertad no han perdido su dignidad ni sus demás derechos humanos. Esta garantía tiene inspiración, rango y protección constitucional desde Montecristi. El Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos fue concebido precisamente para velar con vocación y especialidad por los derechos de aquellas personas privadas de la libertad (PPL)

Con el prurito de que todo está mal y hay que cambiar o eliminar para descorreízar, desaparecieron el Ministerio de Justicia y la Escuela de Guías, encargando la custodia de las cárceles a la policía que en materia de seguridad tiene otras responsabilidades y obligaciones. Entonces se desató una tenebrosa violencia entre presos, con mortales enfrentamientos de pandillas curiosamente armadas hasta los dientes, por la disputa y dominio de las cárceles, por la hegemonía en la provisión de droga o simplemente por medir fuerzas para imponer la voluntad del caporal. ¿Y las autoridades?: negociando los contratos de comida y de otros servicios internos, sin que les importe un comino la suerte de los detenidos.

Vimos horrorizados cómo descuartizaban al “cubano” y de un tajo le cortaron las extremidades y la cabeza; y con la testa ensangrentada jugaron un partido de fútbol en medio del griterío ensordecedor de una pandilla de desalmados, sedientos de sangre y barbarie. Ahora el mundo nos mira con recelo. Hace poco éramos un referente ejemplar en la eliminación de pobreza y miseria, en disminución del desempleo, en obras extraordinarias, en protección de la Naturaleza a la cual le dimos derechos constitucionales. Fuimos los campeones de la integración regional, primeros en conceder refugio y asilo, el mundo nos respetaba. Hoy causamos la extrañeza de la comunidad internacional por la regresión lamentable de lo que fuimos capaces de lograr como Estado.

Dicen que no elegimos a los parientes. A los amigos sí. Primero dijeron que los actos de un tío compromete al sobrino y hasta le tienen secuestrado, como al inocente Preso Político Jorge Glas. Luego que lo hecho por el hermano no le compromete al INAPAPER; y más aún, que lo llevado recientemente por el sobrino, ¿cuál sobrino pues?, ni me acuerdo. Que no era servidor de Petroecuador, por más señas le botaron el mismo día que cayó preso en Miami. Vivísimos. ¿Y la escolta policial?. Tienen mucho que explicar. Pónganse en fila. (O) Juan Cárdenas

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