Las secuelas que deja la agresión de César Ricaurte a Jorge Jurado evidencia el rol de los medios de comunicación “mercantilistas” que se han plegado a defender al agresor a pesar de que la justicia ecuatoriana con base a hechos comprobados lo sentenció a 7 días de prisión.

La defensa de Ricaurte secundada por los medios y periodistas “enemigos frontales al correísmo”, es parte de la estrategia diseñada en Carondelet, mucho antes de la asunción al poder de Lenín Moreno.

Para nadie es desconocido que la prensa “mercantil” en Ecuador juró responder uno a uno a lo que consideraron “abusos” del expresidente Rafael Correa durante la década de la Revolución Ciudadana. Por ello contaban los días para que termine la administración de Correa y asuma Lenín Moreno.

Una vez que Moreno asumió el poder ya estableció con claridad cuál sería la relación con la prensa. En la práctica un asunto antagónico con su predecesor, con quién le llevó a la Presidencia. “La libertad de prensa debe evidenciarse con unos medios cuyos contenidos tengan calidad y altura. La relación con los medios de comunicación será —como siempre ha sido conmigo— fresca, fluida y dialogante”, dijo durante su discurso de posesión el 24 de mayo de 2017.

Esa fue la hoja de ruta diseñada por Andrés Michelena y anunciada por Moreno. La misma se  ha venido cumpliendo con absoluta claridad por quien fue subsecretario de Fernando Alvarado y como tal también fue parte del esquema de comunicación de la Revolución Ciudadana, aunque ahora no lo quiera reconocer.

El 12 de julio de 2017, se concretó el acercamiento entre el gobierno de Moreno y los dueños de los medios de comunicación “mercantilista” que mostraron su rol de oposición a la Revolución Ciudadana. Bajo la organización de Andrés Michelena y Eduardo Mangas, en el despacho presidencial Moreno pidió a los representantes de los medios que estos sean los primeros en denunciar la corrupción en Ecuador. Aseguró que su Gobierno apostará por la transparencia con el periodismo.

Lo que sucedió a raíz de esta reunión ya todo el mundo lo sabe. Persecución tras persecución a quienes trabajamos para el gobierno de Correa y para ello utilizaron a los grandes medios con el fin de “justificar” ante la opinión pública los abusos cometidos. 

Mi caso es una muestra de ello, fui acusado sin fundamento con base a un informe forjado por Contraloría que más temprano que tarde tendrá que responder. La Fiscalía inducida por Contraloría a cometer un error, pidió prisión preventiva para varios ex funcionarios y contratistas de Secom. Tras 77 días detenido, la misma Fiscalía no tuvo elementos para acusarme y emitió el dictamen abstentivo. 

Soy periodista con más de 30 años de experiencia en temas de opinión, deportes, política y como tal trabajé en el gobierno de Correa. Ningún medio de comunicación, ninguna organización que dice defender los intereses de los periodistas se solidarizó con mi caso.

Luego vino el trabajo sucio en la Asamblea Nacional y para ello se utilizó a un asambleísta que juraba como muchos, amor eterno a Correa, pero que con un pequeño espacio de poder, cedió a todos los pedidos de Carondelet para reformar la Ley de Comunicación, restando sus aspectos claves.

Mas adelante el gobierno firmó la Declaración de Chapultepec, un decálogo sobre “los principios fundamentales para ejercer la libertad de prensa y expresión, que se acordó en México y rige desde 1994”. El gobierno anterior condicionó la firmar de dicha declaratoria, lo que no fue aceptado por los dueños de los medios de comunicación regional.

El 30 de abril 2019 el régimen ecuatoriano creó el Comité Interinstitucional para la Protección de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación cuyo objetivo será “implementar y operar mecanismos de prevención que garanticen la vida, integridad, libertad y seguridad de periodistas y trabajadores de la comunicación en situaciones de peligrosidad”.

La agresión de César Ricaurte a Jorge Jurado  muestra el doble rasero de la prensa “mercantil” en Ecuador que en este caso se solidariza con el agresor y que en otros casos como #SECOM no dijo una sola palabra, pese a los excesos y abusos cometidos en contra de los derechos humanos y la libertad de expresión. (O)


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