Bob Margevicius, miembro de la junta directiva de la Asociación de Proveedores de Productos de Bicicletas de Estados Unidos

China sigue siendo la mejor fuente de bicicletas para las compañías estadounidenses, y es difícil para ellas recurrir rápidamente a otras alternativas ya que los aranceles agregados están alterando la cadena de suministro global, aseguró un experto de la industria en entrevista con Xinhua.

“Las compañías chinas han hecho un excelente trabajo al hacer inversiones de capital en automatización y nuevas tecnologías, y en encontrar maneras de mejorar la eficiencia y la productividad de los productos que están produciendo”, indicó Bob Margevicius, miembro de la junta directiva de la Asociación de Proveedores de Productos de Bicicletas de EEUU.

“Es muy difícil para nosotros mirar otros lugares” y replicar el trabajo de China, indicó, citando factores como la calidad, el costo, el conjunto de fabricación, la capacidad de entrega y la escala.

La industria de bicicletas de EEUU sufre las tensiones comerciales actuales que Washington comenzó con Beijing, en medio de las cuales la mayor economía mundial impuso el año pasado aranceles adicionales del 10 por ciento a las importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares, incluidas bicicletas completas y algunas piezas de repuesto, y recientemente se incrementó hasta el 25 por ciento, lo que ha hecho mella en el negocio.

Según Margevicius, la cantidad de bicicletas terminadas que Estados Unidos importa de China anualmente ha sido bastante estable, oscilando entre 14 y 15 millones, y representando más del 90 por ciento de todas las bicicletas importadas en la nación.

Sin embargo, durante el primer trimestre de este año, hubo una disminución de 450.000 bicicletas debido a los precios más altos causados por la primera ola de tarifas adicionales sobre los productos. Y la segunda ola solo empeorará aún más las cosas.

Las tarifas “deberán transmitirse directamente al consumidor” y eso “tendrá un impacto”, dijo Margevicius, quien estimó que los aranceles adicionales del 15 por ciento aumentarían los precios de los minoristas de las bicicletas entre un 10 por ciento y un 12 por ciento, y contribuirán a un nuevo descenso en las ventas.

Margevicius señaló que ha habido una iniciativa entre las compañías de bicicletas de Estados Unidos para buscar fuentes alternativas en el sudeste asiático y reubicar su producción allí en medio de un reajuste de la cadena de suministro global, y agregó que llevaría años completar el proceso, lo cual podría ser aún más difícil para que las marcas de mercado masivo puedan iniciar su producción.

“Sería muy difícil para ellos hacer la transición y mudarse. Y mucho de eso solo tiene que ver con el gran volumen. China ha brindado una capacidad a las compañías para escalar (…) El nucleo de fabricación está ubicado en China”, explicó Margevicius.

El experto, también vicepresidente ejecutivo de Componentes de Bicicletas Especializado, un gran importador estadounidense y una marca que vende bicicletas en todo el mundo, advirtió que los costos laborales y de terreno, que son relativamente bajos en el sudeste asiático, aumentarán e incluso se convertirán en un problema si las empresas de bicicletas pululan allí.

Lo que hace que la decisión de mover la producción fuera de China sea aún más difícil es “una relación maravillosa” entre los negocios de bicicletas de Estados Unidos y sus proveedores chinos, señaló Margevicius.

“Nos han proporcionado excelentes productos, alta calidad a precios muy competitivos, entregados a tiempo”, indicó Margevicius. “Creo que la relación que hemos construido (…) ha sido excelente, y hemos confiado mucho en China para que nos brinde excelentes productos”.

Confirmado.net / Pueblo en Línea / Xinhua

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