“Buscamos una relación basada en la equidad. Esto es el beneficio mutuo y el respeto por la soberanía”, son palabras agradables en boca del vicepresidente de EE.UU, Pence, pero la realidad es que Estados Unidos busca su propio beneficio a costa de los demás y cree que el ganador se lo lleva todo. Si Washington realmente está buscando un beneficio mutuo, ¿por qué algunos políticos estadounidenses aumentan los aranceles y se jactan descaradamente de que los aranceles impuestos traerán decenas de miles de millones de dólares en ingresos a su país, y que los socios comerciales sufrirán enormes pérdidas?

“Tener un conjunto de reglas de juego aplicables globalmente es bueno para todos, pero el contenido de estas reglas es particularmente beneficioso para Estados Unidos”. Un artículo reciente en la revista estadounidense Foreign Policy muestra la situación real. Como principal creador y líder a largo plazo del sistema multilateral de comercio, Estados Unidos siempre han utilizado el privilegio de liberalizar el comercio y facilitar la inversión. Con las ventajas de la tecnología, el capital y las reglas, Estados Unidos ha establecido una cadena de valor global liderada por corporaciones multinacionales y ha obtenido grandes beneficios en el mercado global, especialmente en el mercado chino. Por ejemplo, la producción de General Motors en China representa el 40% de su producción global; las ventas de chips de Qualcomm y el cobro de licencias de patentes en China representan el 57% de sus ingresos totales; los ingresos de Intel en China (incluido Hong Kong) representaron el 23,6% de sus ingresos totales; en el año fiscal 2017, los ingresos de Apple en China continental representaron el 19,5% de sus ingresos totales. De acuerdo con las estadísticas oficiales de EE.UU, solo desde 2009 hasta 2016, las empresas multinacionales de EE.UU lograron un crecimiento del stock de inversión en China del 111,4%, un crecimiento de las ventas del 140,3% y un crecimiento de los ingresos netos del 151,3%. Se puede decir que Estados Unidos no solo no ha perdido dinero en la cadena de valor global, sino que ha obtenido enormes beneficios.

Con el fin de mantener la posición de liderazgo en el mundo y asegurar su dominio, e incluso usando el poder administrativo del Estado, las compañías estadounidenses han ganado espacio y tiempo acaparando el mercado de alta tecnología a nivel mundial y manteniendo una posición de monopolio en la división industrial internacional del trabajo suprimiendo las empresas tecnológicas de otros países con acusaciones “infundadas”. Al ver el liderazgo de la tecnología de Huawei en equipos de telecomunicaciones 5G y otros campos, EE.UU incluyó a Huawei y sus subsidiarias en la lista de entidades para el control de exportaciones. El secretario de Estado de Estados Unidos, Pompeo, también ha presionado a los gobiernos para que se nieguen a cooperar con Huawei porque “pone en peligro la seguridad nacional”. Al ver el liderazgo de Hikvision en la industria de la seguridad mundial, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó por medio de una propuesta adicional la prohibición de compra por parte del gobierno de Estados Unidos de equipos de videovigilancia suministrados por ciertos fabricantes chinos por motivos de seguridad nacional. Al ver el fuerte desarrollo de la industria china de aviones no tripulados, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos acusó injustificada y públicamente a los aviones no tripulados de fabricación china de “robar datos”. La intervención humana en las transacciones normales del mercado, el abuso de los “estándares de seguridad nacional” y la politización de los problemas relacionados no son más que un intento de obtener un trozo más grande del “pastel” que es el mercado, solo para obtener más ganancias. Tan arrogante e irrazonable, ¿cómo puede hablar de “beneficio mutuo”?

El problema no es solo con las empresas chinas. A los ojos de los políticos estadounidenses, todos los competidores de las compañías estadounidenses son probablemente como un “clavo en el ojo”. “Estados Unidos quiere controlar el comercio de todo el mundo”, “ha reposicionado sus propias agencias de inteligencia, centrándose en recopilar información económica y monitoreando en secreto a los competidores, como desveló Snowden”. “La aplicación de la Ley Anticorrupción en el Extranjero por parte del Departamento de Justicia de EE.UU está dirigida principalmente a empresas europeas. Hasta la fecha, de las 29 compañías que han pagado más de 100 millones de dólares en multas conforme a esta ley, 15 son europeas, mientras que solo 6 son estadounidenses … El alto ejecutivo Frederick Pierucchi de la antigua empresa francesa Alstom detalló en su libro The American Trap, su experiencia personal contando cómo Estados Unidos utiliza el poder judicial como arma de guerra económica y debilita a sus competidores con todo tipo de medios.

Algunos políticos en Estados Unidos todavía están ansiosos por mantener una especie de “disfrutar de los resultados del trabajo ajeno sin trabajar por ello, que es lo que se conoce como el estilo estadounidense”. Los países en vías de desarrollo exportan recursos, bienes y servicios de bajo valor agregado a Estados Unidos, mientras que Estados Unidos exporta dólares, productos financieros y tecnología de gama baja que no tiene nada que ver con la competitividad central de los Estados Unidos. Los políticos de Washington no dudarán en reprimir a los países que estén creciendo y puedan convertirse en sus competidores. Recordemos cómo el antiguo asesor estratégico de la Casa Blanca, Bannon, decía: “El resultado final de la guerra comercial reorganizará la cadena de innovación global, la cadena de producción, la cadena de suministro y hará que el mundo se centre en los países que aman la libertad, poniendo a Estados Unidos como centro”. Al final, en la mente de algunos políticos de Estados Unidos, el beneficio mutuo no es más que un estandarte de la farsa, donde la codicia y el egoísmo son el núcleo de su valor.

En la era actual, los países conviven en la aldea global, y la interdependencia es una realidad objetiva. La cooperación mutua es una necesidad común, y el desarrollo conjunto es la tendencia general. El acto de “dejar la rosa y ofrecer la espina” es un peligro público en la aldea global. Es una idea destinada a ser más boicoteada y desechada, y está destinada a fallar.

Confirmado.net / Diario del Pueblo

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