China tiene la capacidad de cumplir los requisitos mínimos para la “autosuficiencia básica de cereales y seguridad alimentaria absoluta”, afirmó hoy lunes un experto en agricultura.

“El suministro de alimentos puede garantizar la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada para el 2020 y la realización básica de la modernización socialista para 2035 en China”, vaticinó Mei Xurong, vicepresidente de la Academia de Ciencias Agrícolas de China, en el Foro de Política Agrícola de China y Mundial celebrado en Beijing.

De acuerdo con el Informe sobre el Desarrollo del Sector Agrícola de China 2019 publicado por Mei, el sistema agroalimentario aporta aproximadamente el 23,3 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país y el 36,07 por ciento del empleo de China, por lo que desempeña un papel estabilizador en la economía china.

El informe analiza la nueva situación y los problemas que enfrenta el desarrollo agrícola de China y evalúa el posible impacto de los ajustes de la política agrícola y del mundo exterior en el desarrollo del sector agrícola de China.

En el año 2018 se conmemoró el 40º aniversario de la reforma rural en China y se registró la implementación de una estrategia de revitalización rural. Según el documento, el sector agrícola ha experimentado una tendencia general positiva en el desarrollo, con una producción total de cereales de 658 millones de toneladas.

La superficie bruta cultivada y la producción total de arroz, trigo y maíz disminuyeron en 2018. Puesto que el consumo del sector del maíz mostró un rápido crecimiento, las importaciones aumentaron significativamente en el último año, con un ascenso interanual del 25,2 por ciento.

Las importaciones de soja se redujeron por primera vez en siete años, y el volumen de importaciones anual fue de 88,03 millones de toneladas, un descenso del 7,9 por ciento, indica el informe.

Afectadas por la peste porcina africana, las existencias de cerdos vivos de China disminuyeron 4,8 por ciento interanual en 2018. El consumo de productos de ganado y acuáticos registró un aumento, excepto el de carne de cerdo. Las importaciones de carne de res y leche aumentaron significativamente. Más del 98 por ciento de las importaciones de cordero tuvieron su origen en Nueva Zelanda y Australia.

El superávit comercial de productos acuáticos continuó disminuyendo debido a las nuevas oportunidades ofrecidas por la Iniciativa de la Franja y la Ruta en la materia, indica el informe.

La producción de patata de China superó los 100 millones de toneladas por primera vez y se mantuvo la tendencia hacia las exportaciones netas. La superficie de cultivo bruta y la producción de algodón de China cayeron en 2018 y las importaciones del producto alcanzaron 1,57 millones de toneladas, un 35,3 por ciento más en términos interanuales. China mantuvo el primer lugar del mundo tanto en superficie de cultivo como en producción de verduras.

El informe señala que la peste porcina africana ha acelerado el ritmo de la reestructuración industrial y promovido la optimización de la estructura del consumo de carne del país.

Eso causará una caída del 10,3 por ciento de la producción doméstica de carne de cerdo y que las importaciones se multipliquen por 2,19, hasta 4,96 millones de toneladas.

El crecimiento de las importaciones de carne de cerdo reducirá la demanda de granos para la alimentación de los animales como el arroz, el trigo y la soja. Se estima que, mientras que las importaciones netas de carne de cerdo subirán de 1,55 millones de toneladas a 4,96 millones de toneladas, las importaciones netas de granos disminuirán en 13,39 millones de toneladas.

En el foro de hoy, Fan Shenggen, quien encabeza el Instituto Internacional de Investigación Sobre Política Alimentaria, presentó el “Informe 2019 de Política Alimentaria Global” que subraya la urgente necesidad de la revitalización rural para resolver las persistentes crisis en las áreas rurales del mundo.

El informe pronostica que 2019 podría ser otro año difícil. Se proyecta que el crecimiento económico global será lento en los dos años próximos. La preocupante tendencia indudablemente afectará más a las áreas rurales.

El informe apunta que tan sólo en una década, las áreas rurales podrían convertirse en centros primarios de innovación, no solamente en agricultura sino también en manufactura y servicios, proporcionando los medios para que muchos residentes rurales salgan de la pobreza, la desnutrición y de una baja calidad de vida, y quizás incluso detener el flujo de la migración rural-urbana. El potencial es enorme.

“Con perseverancia, 2019 puede ser el año en el que la voluntad para eliminar el hambre y la desnutrición finalmente gane impulso, forjando un brillante futuro para la gente pobre de todo el mundo”, expresó Fan.

Confirmado.net / AGENCIA XINHUA

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