Para muchos los gatos son uno de los animales más adorables del mundo y al parecer tienen razón. Esta es la  historia de Pusha, una gata que vive en Bakhchisaray, cerca de la capital de Crimea, y que ha adoptado cuatro ardillas bebé a las que trata como si fueran sus propias crías.  El grupo duerme, come y juega juntos en el parque local como una familia, sin importar que no pertenezcan a la misma raza.

Confirmado.net / Euronews

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