© Rubén Vega. Carlota WinderUna imagen de los 7 días/7looks de Marina Pérez.

No es lo mismo estrés que un entorno laboral poco favorable a nuestro bienestar emocional. Hablamos de ello con dos psicólogas.

Ana Morales @anamorales_rom Lo dicen los psicólogos por activa y por pasiva: sufrir absolutamente por todo te cansa física y emocionalmente. Por tanto, ser tremendamente sensible y susceptible puede influir en esa sensación de cansancio y apatía eterna que puede aparecer en determinados momentos de nuestra vida. Pero no deberíamos dar por hecho que esas sensaciones se producen por tener una determinada forma de ser. Es justo y necesario ir más allá y valorar factores externos. Uno de los que más condiciona nuestro bienestar emocional es el trabajo y es importante analizar si nuestro malestar puede estar producido por un trabajo tóxico. Tal y como nos recuerda Maite Ruiz Machado, psicóloga y subcoordinadora general de la Asociación Nacional de Psicólogos en Acción de España, “según datos de la Organización Mundial de la Salud, el trabajo es beneficioso para la salud mental. Sin embargo, un entorno laboral negativo puede tener problemas físicos y psíquicos”, explica la experta, que recala en un dato fundamental que a veces pasamos por alto: “Pasamos gran parte de nuestro día en el trabajo, por lo que es de vital importancia sentir bienestar dentro del mismo”. Por tanto, si nuestro trabajo no nos hace sentir bien, algo va mal. Esto no quiere decir que sea un trabajo tóxico pero, tal y como apunta Ruiz Machado, “nuestras emociones son una guía, un mapa que si sabemos leer nos dirá si estamos en el camino adecuado. En general, la presencia de emociones negativas de una manera continua en nuestro puesto de trabajo es la primera señal de que algo no va bien”.

¿Qué es un trabajo tóxico?

Antes de avanzar en el tema y de explicar las señales que pueden ayudarte a diferenciar un trabajo tóxico de una situación puntual de estrés y ansiedad, vayamos a la definición pura y dura de trabajo tóxico. “Un trabajo tóxico sería aquel en el que se invaden los derechos personales y laborales de una persona. Son trabajos en los que los derechos no se respetan y la persona siente que si los defiende existe riesgo para su empleo. Pueden ser asuntos más formales como derechos propios del convenio, o que el expresar tu opinión o pedir un aumento sea sancionado o coartado de alguna manera. Esto provoca daños en la autoestima laboral, personal, así como síntomas propios de estrés como irritabilidad, ansiedad, problemas de sueño y problemas de alimentación, entre otros”, apunta Pilar Conde, psicóloga y directora de Clínicas Origen.

¿Es el trabajo o soy yo?

Aunque en algunos casos es evidente que estamos ante un trabajo tóxico, es importante valorar la posibilidad de que un mal momento personal nos haga calificar como tóxico un trabajo que en realidad no lo es. “Sí, se puede confundir un trabajo tóxico con un problema personal de estrés o de apatía. Esto sucede cuando nos encontramos mal por motivos personales pero lo atribuimos a nuestras circunstancias laborales y pensamos que por culpa de nuestro trabajo estamos así. Esto puede contaminar mi relación con los compañeros, con los jefes y acabar convirtiéndose en una relación tóxica con el trabajo por parte de esa persona”, apunte Conde. Una manera de diferenciar si es un problema nuestro de percepción o una situación real es, según Conde, “valorar si el resto de las personas se encuentran como tú o no. O ver si hay mucho cambio de personal, si los compañeros suelen irse de la empresa”. También puede suceder que una etapa de estrés o sobrecarga laboral derive en desmotivación y en una sensación negativa hacia nuestro trabajo que no siempre se ajusta a la realidad. Por eso, Maite Ruiz Machado aconseja en casos de sobrecarga a nivel laboral, acompañada de estrés y falta de motivación, hablar con los responsables y proponer diferentes medidas que puedan ayudarnos a encontrarnos mejor y a desempeñar mejor nuestro trabajo. “Aquellas organizaciones que quieren promover un ambiente saludable de trabajo deberán comprometrese con el bienestar de sus empleados, implementando políticas que favorezcan la motivación y ayuden a prevenir el estrés de los mismos”, apunta la experta.

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