El venenoso sigue el viacrucis junto a Assange, quien luego de ser expulsado de la embajada de Ecuador y aprehendido por las autoridades británicas, podría ser extraditado a Suecia o Estados Unidos para ser juzgado como espía por una ley de 1917.

Todos vimos aquellas imágenes, tan famosas como infames, recuerda el alacrán en recorrido de las Siete Casas con motivo de los días de guardar. Un helicóptero Apache vuela sobre Bagdad en julio de 2007 y sus tripulantes piden permiso para atacar a un grupo de personas allá en tierra. Tienen la sospecha, nunca confirmada, de que van armados. El Crazy Horse 18 recibe permiso para disparar violando las normas de combate del ejército estadunidense, que precisan no disparar si sus fuerzas armadas no son atacadas.

La masacre es terrorífica, aun los heridos arrastrándose son victimados: “Mira a esos cabrones”, se oye burlona la voz del piloto de la aeronave. En auxilio de los lastimados llega una camioneta y es también violentamente destrozada por las ráfagas de ametralladora de la aeronave. La cifra final de daños colaterales fue de doce muertos, incluyendo dos niños. Pero entre las víctimas mortales están el fotógrafo Namir Noor-Eldeen, de 22 años, y el conductor Saeed Chmagh, de 40, quienes trabajan para la agencia Reuters.

El gobierno y el ejército estadunidenses reiteraron la versión de un combate con fuerzas enemigas y se negaron durante tres años a presentar las imágenes exigidas por Reuters oficialmente. Fue hasta 2010 cuando el soldado Chelsea Manning filtró el video de estos crímenes de guerra a través de Julian Assange y Wikileaks (las imágenes están en YouTube). A partir de ahí, el gobierno de Bush, el de Obama y el de Trump han perseguido a Assange, tras encarcelar por siete años a Manning y aun regresarlo a prisión, en contra del indulto otorgado por Obama.

“Para Slavoj Žižek, el periodista australiano es víctima de un esfuerzo para deshumanizarlo, deslegitimizarlo y encarcelarlo”.

El escorpión recuerda la campaña ideológica feroz contra Assange. Primero lo presentaron como arrogante y paranoico, luego lo involucraron en un supuesto ataque sexual en Suecia, por lo cual se vio obligado a refugiarse en la embajada de Ecuador en Londres. La difamación siguió con todo tipo de chismes: “no se baña, huele mal, está loco”, hasta el año  de la elección de Trump, cuando se buscó conectar a WikiLeaks con Rusia y Vladimir Putin, y con la pérdida de la elección de Hillary Clinton por la filtración de sus correos electrónicos a través de Wikileaks.

El venenoso sigue el viacrucis junto a Assange, quien luego de ser expulsado de la embajada de Ecuador y aprehendido por las autoridades británicas, podría ser extraditado a Suecia o Estados Unidos para ser juzgado como espía por una ley de 1917.

Para el filósofo esloveno Slavoj Žižek, el periodista australiano es víctima de “un esfuerzo sofisticado para deshumanizarlo, deslegitimizarlo y encarcelarlo”.

Y todos sabemos la razón, añade el arácnido: mostrar la verdadera cara de Estados Unidos, más allá de su hoy fallida democracia liberal. (O) LA RAZÓN MX


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