Volvemos (O) Juan Cárdenas

La represión demencial hizo un doloroso paréntesis, con secuelas insubsanables en la vida de nuestro Director, en la circulación de este medio digital. Cuánto dolor, víctima del odio. Familias desmembradas por la reja injusta que martirizó a un inocente y maceró su temple dispuesto a recomenzar; y aquí estamos  para acolitar desde el rincón de nuestro modesto pensamiento revolucionario, con mi artículo de los jueves. Leerán no?

De locos. Llaman a elecciones seccionales y de integrantes del CPCCS definitivo, pero en la convocatoria se olvidaron de advertir que no admitirán las candidaturas de los correístas. Grave omisión de los odiadores que quisieron arreglar con una flagrante violación al Código de la Democracia, cuando salió el mandamás transitorio a pregonar su amargura con el voto nulo, justamente en tiempo de silencio electoral. Pero como ya se picó, “diunavez” propuso la desaparición del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, primero, porque ya le toca salir; segundo, porque a las altas autoridades de Control no deben seleccionar los elegidos el pasado 24 de marzo, sino que deben ser nombrados, no seleccionados, nombrados por la rancia oligarquía partidista de la derecha.

De ese modo a la Superintendencia de Bancos por ejemplo, debe ir un banquero o un incondicional, así como a la de Compañías y Seguros, quien mejor que un empresario, de esos que evaden impuestos y trasladan sus caudales a los antros fétidos, digo a los paraísos fiscales. Los Magistrados y el Fiscal tienen que ser de la gallada, para que no asusten a sus angelitos con alguna inoportuna orden de detención. Son vivísimos, toman sus precauciones, por sí se les ocurre un nuevo feriado bancario o un atraco por el estilo. A la Corte Constitucional también quieren nombrar entre la gallada dominante en la Asamblea Nacional. Vuelve el siglo veinte con cara de colonialismo violador de los derechos humanos.

¡Qué bárbaro!, a toditos unidos, con todos los medios de comunicación “libres e independientes” a su orden, gastando a lo bestia sin respetar ningún límite, les enfrenta el Mejor Presidente, con la única herramienta de su viejo celular, a miles de kilómetros de distancia y les gana en dos de las tres provincias más pobladas del Ecuador. Pobre Revolución Ciudadana: perseguida, vilipendiada, ignorada, odiada, ojerizada, reducida a la más mínima expresión… y se levanta cual ave fénix del sarcófago al que le condenaron los asaltantes del poder, para confirmar el inmenso cariño popular que votó por la 5, pese a que gran cantidad de gente no lo identificaba.

Allí está: íntegra, bañada de pueblo, en el corazón de la masa, lista a la tarea pendiente de recuperar la Patria para reconstruir la maravillosa Revolución Ciudadana. (O) Juan Cárdenas


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