Al final de la noche del miércoles 20 de marzo, Quito sintió dos temblores fuertes que felizmente no causaron pérdidas humanas, sin embargo minutos antes Ecuador entero sintió la fuerza del terremoto de Correa que con la ayuda de un pueblo indignado tumbó una pretensión, que como dijo Pedro Solines, resulta írrita por inválida, extemporánea porque cambia las reglas de juego días antes de las elecciones, e impresentable porque hiere de muerte a la democracia.


No me voy a referir a los temblores que se sintieron ayer con mucha fuerza en la ciudad de Quito, cuya magnitud fue del 3.52 y 3.70, de acuerdo al reporte del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.

Me refiero al temblor (casi terremoto) que causó Correa en el Consejo Nacional Electoral, organismo encargado de garantizar el ejercicio de los derechos políticos que se expresan a través del sufragio y que estuvo a punto de vulnerarlos con una decisión “rocambolesca”.

El consejero Luis Verdesoto en su afán de “seguir la ola” de los ‘Transitorios’ , liderados por Julio César Trujillo, que de manera antidemocrática, promovió la nulidad de las elecciones para la integración definitiva del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, planteó una extraña fórmula para contabilizar los votos nulos, que multiplicaba los votos nulos frente a los positivos.

“Dado que en las papeletas físicas de hombres y mujeres se consagran 3 voluntades de voto, la papeleta de votación nula será multiplicada por 3 en la contabilidad final, así el resultado será compatible con la fracción de voto positivo válido”, planteó Verdesoto anticipadamente, lo que causó un verdadero revuelo que se convirtió en rechazo de múltiples sectores políticos y ciudadanos y que llegó, incluso, a oídos de organismos internacionales.

El expresidente del Ecuador, Rafael Correa Delgado (2007-2017), desde el otro lado del mundo con apenas un celular en la mano encabezó la protesta al inaudito planteamiento.

“Mundo: Esto es FRAUDE. 4 días antes, quieren que las elecciones sean nulas porque saben que van a perder. Y solo lo hacen para el CPCCS, no para concejalías o juntas parroquiales. NUNCA se ha visto algo así. ECUADOR está bajo un golpe de Estado”, dijo en su cuenta de twitter.

Varios candidatos al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social también expresaron de manera contundente su repudio a la ilógica propuesta del consejero Verdesoto, porque en la práctica significaba enterrar la voluntad popular, que de manera mayoritaria se expresará por la integración definitiva del Quinto Poder Ciudadano.

A los candidatos se sumaron diversos sectores ciudadanos que hicieron uso de las redes sociales para rechazar la propuesta antidemocrática de la autoridad electoral.

Los medios de comunicación tradicionales, como ha sido habitual en estos tiempos, miraron para otro lado; ciertos políticos, incluido sorpresivamente el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, también condenaron el pedido.

Al final de la noche del miércoles 20 de marzo, Quito sintió dos temblores fuertes que felizmente no causaron pérdidas humanas, sin embargo minutos antes Ecuador entero sintió la fuerza del terremoto de Correa que con la ayuda de un pueblo indignado tumbó una pretensión, que como dijo Pedro Solines, resulta írrita por inválida, extemporánea porque cambia las reglas de juego días antes de las elecciones, e impresentable porque hiere de muerte a la democracia.


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