Para el año 2100, es probable que los mares tal y como los conocemos cambien de color.

Esa es la conclusión a la que ha llegado un estudio publicado el lunes en la revista Nature Communications que elaboró un modelo de los cambios que provocará el fitoplancton a medida que los océanos sigan calentándose. Si la situación no cambia —si las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyen—, las zonas subtropicales más azules del océano serán más azules y las regiones más verdes a lo largo del ecuador serán más verdes.

Los autores del estudio sostienen que el cambio de color, más que una rareza, es una señal de calentamiento y de cambios globales drásticos que se producirán en un mundo calentado por el cambio climático.

Medir el color

Se sabe que los cambios estacionales cambian el color del agua con regularidad, pero unos mares en calentamiento podrían alterar de manera permanente los mosaicos de azules y verdes observados desde el espacio.

La luz solar penetra a más de 180 metros bajo la superficie del mar. Todo lo que hay a más profundidad está envuelto en oscuridad. Por encima de esa zona, la mayor parte de las moléculas de agua son capaces de absorber todos los colores salvo el azul, por eso se refleja el azul.

La materia orgánica que cubre la superficie del océano, como el fitoplancton, cambia de color. Gran parte de este contiene clorofila, un pigmento verde que absorbe la luz solar necesaria para que las plantas produzcan comida. Con el calentamiento marino, aumenta la irregularidad de las corrientes y las capas del agua se estratifican más, lo que implica que las regiones cálidas no se mezclan tan fácilmente con regiones frías. Existen miles de especies de fitoplancton adaptadas al agua cálida o fría. A medida que los océanos se calientan, algunas especies podrían extinguirse, otras podrían prosperar y otras podrían migrar a regiones diferentes.

Sin embargo, analizar solo la clorofila no revelará cómo el calentamiento del clima altera el fitoplancton. Los fenómenos naturales como El Niño o La Niña pueden influir en la cantidad de fitoplancton concentrada en un área cualquiera.

El grupo de investigación empleó satélites para medir la luz reflejada en su conjunto.

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