ARCHIVO - Un dibujo del artista Johann Elias Ridinger en la exposición sobre el lobo del museo Wallraf-Richartz de Colonia. Foto: Rolf Vennenbernd/dpa Credit: Rolf Vennenbernd / dpa / Rolf Vennenbernd/dpa

Por Christoph Driessen (dpa)

“El lobo ha muerto, el lobo ha muerto” celebran los niños al final del cuento clásico “El lobo y los siete cabritos”, de los hermanos Grimm. Pero ahora, el lobo ha reaparecido en Alemania y con él también resurgen los viejos temores de una latente amenaza de la aparente bestia feroz.

Esta visión se refleja en la exposición “Entre el mito y la leyenda” que presenta el Museo Wallraf-Richartz de Colonia hasta fines de abril. La muestra abarca alrededor de 30 representaciones de lobos desde el siglo XVI, entre las que se incluyen obras de Giovanni Benedetto Castiglione, Peter Paul Rubens, Gustave Doré, Lovis Corinth y Max Klinger.

A pesar de todo, el lobo también tiene su lado positivo, tal como lo demuestra la leyenda de Rómulo y Remo, dos recién nacidos que son amamantados por una loba. O la historia de Mogli, el niño de “El Libro de la Selva” de Rudyard Kipling, que crece con lobos. También los indígenas norteamericanos adoraban al canis lupus.

En los cuentos clásicos alemanes y en la creencia popular predomina sin embargo la imagen del monstruo sediento de sangre.

Cualquiera que haya visto un lobo en el zoológico o en una reserva se preguntará a qué se debe la mala fama de este canino, que no parece infundar más temor que un perro pastor.

Thomas Ketelsen, curador de la exposición de Colonia, ha desarrollado una teoría basada en la antigua leyenda del rey Licaón, que ofrecía sacrificios humanos a los dioses del Olimpo. Estos, como castigo, lo conviertieron en un lobo.

La historia del rey Licaón se difundió ampliamente y puede explicar por qué las personas siempre vieron en el lobo algo más oscuro que un animal salvaje, afirma el historiador de arte.

El lobo representa el cruce de los límites de la civilización, hacia el animal que existe en cada ser humano. “Creo que esta es la imagen del lobo que continúa filtrándose de modo subliminal, señala Ketelsen.

El motivo fue recogido en la Edad Media por las leyendas del hombre lobo: también aquí el animal es nuevamente una persona transformada. En el cuento “Caperucita Roja”, el lobo simboliza además la codicia sexual del hombre. En realidad, el malo nunca es el animal sino la persona oculta en él, añade el experto.

Las leyendas y cuentos de hadas se originaron en la Edad Moderna, cuando comenzaron a talarse los bosques en Europa porque se necesitaba la madera para la construcción y calefacción. Eso tuvo como consecuencia que el hábitat del lobo se redujese aún más, lo que condujo a confrontaciones. Es posible que esto también haya aportado a la imagen negativa, destaca Ketelsen.

La mayoría de los bosques actuales se originaron en el siglo XIX mediante la forestación.

“Es sorprendente que en los tiempos en los que aún era una amenaza real, el lobo haya sido representado como una bestia feroz”, explica la experta en cuentos de hadas Maria Linsmann.

“En el siglo XX, sin embargo, cuando desapareció de esta región, las imágenes del lobo eran irónicas y divertidas”, agrega.

A partir de esta tesis debería generarse nuevamente un cambio, ya que el lobo vuelve a estar presente entre nosotros, agrega. “Sospecho, sin embargo, que la conciencia sobre la protección de los animales es ahora tan fuerte que la mayoría dirá: ‘¡Mira qué pequeño y dulce es este lobo!'”.

Confirmado.net / DPA

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