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Chengdu, el lugar mágico de China donde los pandas se esfuerzan para conservar su especie

Yia yia, una oso panda de 29 años y curvas exuberantes, es considerada una especie de “femme fatal” del principal centro de reproducción de osos panda en el suroeste de China, donde esta especie recupera el apetito sexual para salvarse de la extinción.

Esta osa lleva el récord de alumbramientos en la Base de Investigación y Crianza de Pandas Gigantes de Chengdu, el más grande santuario artificial del mundo dedicado a la protección y conservación de esta especie. En total ha parido 12 de las 250 crías de oso nacidas en el centro.

La deforestación de los bosques de bambú y el poco apetito sexual de los pandas llevó a que esta especie se considere en peligro de extinción hasta 2016, cuando la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los colocó en la categoría de animales vulnerables.

Los osos panda son el emblema de China y por años han sido considerados como “embajadores especiales” de ese país en el exterior. Para conservarlos, el gobierno ha implementado varias estrategias, entre ellas, la creación de centros especiales de crianza en los que se les da atención especial y se promueve su reproducción.

El poco deseo de reproducirse de los machos pandas ha contribuido para que un territorio de más de 9,5 millones de km2 apenas existan poco más de 2.000 osos.

Las hembras suelen tener un cachorro cada dos o tres años y su período de fertilidad es de apenas dos o tres días al año. Además, algunos machos nunca logran concebir, por lo que el método artificial se ha vuelto común para que los animales en cautiverio se reproduzcan.

Seis pandas encontrados en cautiverio en 1985 en los bosques de bambú del suroeste de China, llevaron al gobierno de ese país a crear este centro donde viven 176 osos. Los más jóvenes son dos gemelos de panda que vieron la luz en junio de 2017.

La ternura y belleza de los osos también se ha usado para promover el turismo. Cada año “el santuario de pandas” recibe a más de dos millones de visitantes de todas partes del mundo que hacen largas filas para ingresar al centro.

La Base de Crianza de Pandas tiene alrededor de 60.000 hectáreas en las que se han adecuado espacios artificiales y bosques de bambú para que los pandas se desarrollen como si estuvieran en su entorno natural, aunque conviven con el bullicio y los flashes que generan más de 20.000 personas diariamente.

Entre las 08:00 y las 10:00, las filas de ingreso al centro superan los 100 metros. A esa hora los pandas reciben su dosis diaria de bambú y se encuentran más activos. Ahí los turistas aprovechan para captar las singulares poses de los osos a los que ni los gritos de los niños, ni la exaltación de los adultos, les impiden disfrutar de su comida.

Datos de la Base indican que hasta la fecha, solo hay más de 1.800 pandas silvestres distribuidos en las provincias de Sichuan, Gansu y Shaanxi y 400 viven bajo la protección de humanos.

Los centros de crianza alargan la vida de los pandas

A decir de los expertos, aunque en septiembre de 2016 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sacó a los pandas de la lista de animales en peligro de extinción, estos aún son considerados como una especie vulnerable.

En su hábitat natural, un panda puede vivir entre 18 y 20 años, mientras que con asistencia y cuidados humanos su vida se puede prolongar más allá de los 30 años. En la Base de Chengdu el panda más longevo tiene 32 años y aún lleva una vida “muy activa y normal para su edad”.

Los pandas pequeños reciben especial cuidado. Cuando nacen las criaturas son “especialmente delicadas” por lo que se destina todos los recursos para protegerlos. Ver a un panda bebé es cuestión de suerte dice la guía, pues solo nacen en junio, julio y agosto.

En esos meses las filas atrás de las termocunas son más largas y un guardia se encarga de que los fans de los pandas solo permanezcan 20 segundos tras el cristal, tiempo suficiente para lograr un selfie.

El proceso de separación de la madre dura cerca de 18 meses, en ese tiempo los osos han aprendido a comer solos y han perfeccionado técnicas para subir a los árboles, elegir los mejores bambúes o identificar los peligros.

Etiquetas : ChinaTURISMO