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Latinos celebran la llegada del Año Nuevo con varios rituales para atraer salud, dinero y amor

QUITO, diciembre 31, 2018 (Xinhua) -- Personas observan monigotes, conocidos también como "años viejos", durante el Festival de Años Viejos, en Quito, capital de Ecuador, el 31 de diciembre de 2018. Los ecuatorianos se aprestan a despedir el lunes a la medianoche el año 2018, con limpias energéticas, baile y la quema de monigotes también llamados "años viejos", para dejar atrás lo negativo que ha pasado en el año que termina. En todo el país andino se mantiene la tradición de abarrotar las principales calles y avenidas con monigotes, que son muñecos elaborados con papel, cartón o ropa usada rellena de aserrín. Estos últimos dan vida, principalmente, a personajes públicos a través de una careta, y sus precios son módicos para atraer a los compradores. (Xinhua/Santiago Armas) (sa) (vf)

BEIJING, 1 ene (Xinhua) — Los latinoamericanos se preparan para dar en familia la bienvenida a 2019 con las consabidas compras de última hora y ultimando los detalles para despedir 2018 con ropa interior amarilla, maletas vacías, uvas, lentejas y otras tradiciones que atraigan la salud, el dinero y el amor.

Por lo general todos los latinoamericanos reciben el nuevo año con las copas en alto y celebrando en familia, pero las tradiciones que atañen a cada país son diferentes.

Una de las costumbres más arraigadas es vestir ropa interior amarilla para recibir el nuevo año en Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú. La tradición señala que el color amarillo está conectado con el sol y por ende con abundancia y prosperidad.

Los chilenos prefieren que sea un regalo de otra persona, mientras en Colombia y México aseguran que vestir las prendas amarillas al revés trae mejores augurios para el año venidero. Los venezolanos aseguran que la ropa debe ser nueva.

Si bien los rituales de agradecimiento al sol por las buenas cosechas ya estaban presentes en las culturas precolombinas, el sincretismo cultural latinoamericano llevó a que en Argentina, Uruguay y Brasil el color elegido para la ropa interior en la fiesta de año nuevo sea el rojo o rosado.

El objetivo en este caso es atraer el amor en el año siguiente, una costumbre que deviene de la Edad Media en Europa, cuando las personas asociaban el color rojo con la pasión, la atracción, la sangre y la vida.

En tanto en Brasil, y como una prueba más de la mezcla cultural latinoamericana, el color elegido es el blanco para alejar a los malos espíritus y agradecer a la diosa africana de la fertilidad y las aguas Yemayá.

Vestidos completamente de blanco, algunos brasileños entrar al mar con ofrendas florales, frutas, velas, perfumes y otras viandas para garantizar la buena suerte en el año nuevo.

La prosperidad se multiplica exponencialmente si luego de entregar los regalos saltas siete olas diferentes mientras nombras mentalmente tus deseos para el Año Nuevo, uno por cada ola.

La herencia africana también se puede observar en las celebraciones de Año Nuevo en Cuba y Puerto Rico, donde algunos lugareños arrojan baldados de agua para limpiar y purificar sus casas, una costumbre que está inspirada en las religiones africanas.

Muchos cubanos también queman un muñeco que simboliza el año viejo expresando su deseo de acabar con lo negativo que puede haber sucedido el año que termina y usando el fuego purificador para el Año Nuevo.

Sin embargo, la quema del muñeco de año viejo a la medianoche es una tradición más fuertemente arraigada en los países andinos y tiene sus orígenes en los rituales paganos europeos y celtas.

Algunos lo asocian con la represión que vivieron los indígenas en la época de la conquista y la colonia española y de ahí que muchos de los muñecos de trapo tuvieran ojos azules o verdes y fisonomía europea.

Pero hoy en día son figuras que representan el día a día, personas odiadas, políticos impopulares y por supuesto no puede faltar la imagen que representa a Donald Trump por sus constantes desaires con los latinoamericanos.

Ecuador, Bolivia, Perú y el sur de Colombia son los países donde más se ve esta tradición, pero está extendida en toda Latinoamérica, desde México hasta Argentina y Chile.

En cambio si lo que buscan es viajar mucho el próximo año, en Colombia y Venezuela es común ver a las personas a la medianoche caminar con maletas de viaje vacías dándole una vuelta a toda la manzana para así pasar todo el año siguiente viajando.

Algunos chilenos para recibir el Año Nuevo van al cementerio para sentir que están cerca de sus familiares ya fallecidos, mientras en El Salvador se debe romper un huevo en un vaso de agua y dejarlo toda la noche a la intemperie. Al día siguiente la figura que revele el huevo será la fortuna para el año por venir.

En Guatemala a la medianoche se deben arrojar de espaldas doce centavos desde la puerta de la casa hacia la calle, con lo cual se “aseguran” una fuente de dinero durante todo el año siguiente. En Uruguay a la misma hora se debe barrer la casa de la puerta hacia fuera para alejar las malas energías y todo lo malo que tuvo el año anterior.

Los vecinos nicaragüenses atraen la buena fortuna y energías bañándose en el mar, ríos o lagunas para estar limpios de cara al nuevo calendario solar.

Los venezolanos celebran el “cañonazo” vestidos con trajes elegantes para despedir el año que se va y a la medianoche escuchan el himno nacional, canciones de Navidad y comen 12 uvas que representan cada uno de los meses del Año Nuevo, una tradición heredada de España que se realiza en casi todos los países latinoamericanos.

La costumbre en el Imperio Romano de regalar un puñado de lentejas a pocos minutos del final del año, como símbolo de abundancia y augurio de buena suerte, ha pasado a través de la historia y hoy se puede ver esa tradición en ciertas partes de España y en algunos países de América Latina.

En Chile se tiene el hábito de tomar una sopa de lentejas justo en el momento de las doce campanadas.

Algunos latinoamericanos meten tres papas debajo de su cama, una con cascara, otra semipelada y otra completamente pelada, y después de la media noche deben sacar una, dependiendo de cual salga así será el año siguiente en materia económica.

Tener un billete de un dólar en la cartera a la medianoche por el simbolismo del color verde, subir escaleras a la misma hora buscando un ascenso en el trabajo o en cuestiones amorosas y decenas de costumbres más tienen los latinoamericanos para asegurarse un Año Nuevo con salud, dinero y amor.

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