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Zhuangzi, el filósofo que se expresaba por medio de parábolas

China ha aportado en la historia con grandes pensadores y filósofos, cuyo legado ha incidido notablemente en el desarrollo de la humanidad.

Uno de esos destacados filósofos es sin duda Zhuangzi también llamado Chuang Tzu, Chuang Tse o Chuang Zi. Nacido en el siglo IV A.C. en el reino de Song es uno de los seguidores más brillantes de Lao Tse.

Su posición con respecto a Lao Tse en el taoísmo es semejante a la de Mencio con respecto a Confucio en el confucianismo.

Por ello se le considera el segundo taoísta más importante, por detrás tan solo de Laozi y heredero del pensamiento de este último. Es considerado un precursor, mucho más explícito que su maestro, de lo que se llamaría con el tiempo anarquismo.

Intérprete de la doctrina naturalista, fue admirado por todos los estudiosos chinos, incluso por aquellos que no compartían sus ideas.

Es célebre un desplante al rey de la época, Ch’u, quien le ofreció trabajar para él. Cronistas reseñan que Zhuangzi echó a reír y respondió al emisario real: “Mil dineros constituyen en verdad un buen pellizco, y el ministerio es un cargo importante. Pero, ¿no has visto nunca a un buey llevado al sacrificio? Durante algunos años se le alimenta bien y es cubierto con telas bordadas. Más al ser conducido al altar, ¿no imaginas que se conduele y lamenta de que no lo hayan dejado tranquilo como al cerdo? Vete y no trates de corromperme. Yo soy el envidiado cerdo y me siento muy feliz en mi pocilga, en libertad”.

Conocido también con el título Nan Hua Chên Ching (El canon sagrado de Nan Hua, del pueblo de este nombre, donde se había retirado), el libro de Zhuang Zi -que lleva su nombre- se divide en tres textos y 33 partes con fuerte contenido filosófico, pero expresado por medio de parábolas.

Zhuangzi florece en una época dialéctica, representada por la escuela lógica de Mo Tzû y por la sofística de Kung-sun-Lung y de otros. La dialéctica de Zhuangzi tiende a esclarecer el verdadero concepto de la diferencia de los seres con la teoría del “soplo celeste”. La sustancia del universo es una sola y es comparable al viento, que en sí mismo es silencioso, pero silba de distinta manera según las cosas sobre las que pasa.

Se cree que Zhuangzi escribió los primeros siete capítulos (los capítulos internos) y sus estudiantes los responsables de escribir las otras partes (los capítulos externos” y misceláneos).

No obstante, los capítulos internos guardan importante coherencia conceptual y gramatical, que se podría asegurar que fueron escritos por la misma mano.

El pensamiento de Zhuangzi también se puede considerar como un precursor del multiculturalismo y relatividad de los sistemas de valores. Su relatividad frente al pensamiento sistemático lo lleva incluso al punto de dudar de la base de los argumentos pragmáticos (que un tren de acción conserva nuestras vidas) pues esto presupone que la vida es buena y la muerte es mala.

En la cuarta sección de “La Gran Felicidad” (el décimo octavo capítulo del libro), Zhuangzi le expresa lástima a un cráneo que ve tirado al lado del camino. Lamenta que el cráneo esté ya muerto, pero el cráneo le contesta, “¿Y cómo sabes que es malo estar muerto?”

Otro ejemplo señala que no hay un estándar universal de belleza. En el capítulo “Sobre el Arreglo de las Cosas”, plantea lo siguiente: “Mao Qiang y Li Ji (dos hermosas cortesanas) son lo que la gente considera belleza, pero si los peces las ven se hunden en las profundidades; si las aves las ven, se van volando en el aire; si los venados las ven, se van galopando. De los cuatro, ¿quién sabe lo que es verdaderamente bello en el mundo?”.

El libro se resume en un supremo precepto moral y filosófico: la perfección consiste en la perfecta conformidad con el Tao, esto es, en la renuncia a toda acción, en la eliminación de todos los deseos mundanos, en el olvido de sí mismo, en la meditación. El ritmo interior de la vida del sabio ha de medirse por la ley esencial del Tao: “obra como si no obrases”. También el amor y la caridad han de ser sin esfuerzo para que tengan valor.La doctrina de Zhuangzi representa el desarrollo más antiguo del pensamiento taoísta, y fue -para el pensamiento posterior- fecunda en profundos brotes especulativos.

Este éxito se debe también a su originalísimo estilo, pronto y agudo, gracias a lo cual la obra influyó largamente no sólo sobre el pensamiento taoísta, sino también sobre el confucionismo, sobre el budismo y sobre todas las corrientes literarias chinas en general.

Se considera que el Zhuangzi es el segundo libro taoísta más importante, por detrás solo del Lao Zi (antes conocido como Lao Tse o Tao te King).