Una muela, una mandíbula y una costilla fueron encontradas ayer durante una búsqueda de los restos de Juliana Campoverde. Ahora, las muestras de estas piezas óseas deberán ser cotejadas con el ADN de los padres de la chica de 18 años, desaparecida el 7 de julio del 2012, en el sector de la Av. Ajaví, en el sur de Quito. Así lo confirmó Víctor Araus, jefe de la Dirección de Delitos Contra la Vida y Desaparecidos (Dinased).

El lugar en donde se recuperaron los restos fue relevado por el pastor evangélico, quien es el principal sospechoso de la desaparición.

El sitio está ubicado en un baldío, al borde de una quebrada en Bellavista (norte de Quito). La fiscal Mayra Soria, quien maneja el caso, confirmó que el hombre reveló nuevos datos y que lo hizo en el marco de una cooperación eficaz.

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