El plan parecía infalible. Un ingeniero en sistemas del Ejército, de 51 años, era el encargado de manipular el Sistema de Inventarios Logístico de esa entidad. Su tarea era adulterar registros de armas y municiones. Así lo señalan investigadores de la Policía y la Fiscalía.

De esta forma, agregan, una parte del arsenal que adquiría la Fuerza Terrestre desaparecía de su sistema y con ayuda de otros militares se lo sacaba de las bodegas o rastrillos.

El siguiente paso consistía en mover el armamento desde los rastrillos hasta la población fronteriza de Borbón, en Esmeraldas, en donde se lo almacenaba.

Una mujer de 28 años, identificada como líder de la organización, se encargaba de entregar el material al grupo armado Óliver Sinisterra, presunto responsable de los secuestros y asesinatos del equipo periodístico de este Diario, de una pareja de ecuatorianos, la muerte de cuatro militares y otros atentados.

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