Los USD 3 000 que el Servicio para Pagos por Accidentes de Tránsito (Sppat) entregó a Diana Gordillo fueron insuficientes. La suma sirvió para cubrir la primera cirugía de su rostro, que quedó desfigurado tras un accidente de tránsito, en agosto del 2017.

Ahora, a sus 20 años, la joven debe someterse a dos operaciones más para regenerar su párpado, una parte de la mejilla, la frente, la nariz y borrar sus cicatrices. Admite con tristeza que no tiene el dinero para asumir su rehabilitación.

Antes del accidente era conserje en un centro comercial de Quito. Pero debido a la gravedad de sus heridas tuvo que renunciar y ahora depende económicamente de su madre y de su abuela. Solo en este año sus familiares han gastado USD 1 000 en citas médicas y en cremas que necesita usar para evitar queloides e infecciones.

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