Al realizarse la consulta popular en febrero, sin control constitucional previo, se crearon las condiciones para iniciar un sinnúmero de arbitrariedades e inventar supuestas decisio-nes “tomadas” por el pueblo ecuatoriano al votar “SI” en la pregunta tres, destinada apenas a cambiar la forma de elección de los vocales del CPCCS. No se modificó nada más sobre el CPCCS. Sus funciones y atribuciones permanecen inalteradas y por tanto la evaluación de lo realizado por el CPCCS transitorio tendrá que efectuarse a la luz del artículo 208 de la Constitución y del anexo de la pregunta tres: “Hasta la instalación del nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social… se establece un Consejo de Participación Ciudada-na y Control Social que asumirá transitoriamente todas las faculta-des, deberes y atribuciones que la Constitución y las leyes le otorgan al Consejo de Participación”.

¿De dónde obtuvieron poderes supraconstitucionales y capacidad para emitir mandatos? Todas las violaciones cometidas por el CPCCS, siendo la más grave la declaración de una supuesta “vacancia constitucional”, expresan la consumación de arbitrariedades sin límite, derivadas de “atribuciones” inventadas en su condición de supuestos “mandatarios del pueblo ecuatoriano” -recordemos que ellos no son mandatarios sino elegidos “a dedo” mediante ternas inconstitucionales y votaciones también inconstitucionales en la Asamblea Nacional, que está totalmente prohibida de elegir a los reemplazos del CPCCS-.

Seguramente por tantas barbaridades cometidas y por los temores que les surgen a futuro, -cuando recuperemos el “Estado constitucional de derechos y justicia” o se someta lo actuado a la justicia internacional- el presidente del CPCCS-T dice que está “pensando en proponer una reforma constitucional a través de una consulta popular, por la que se introduzcan muchas cosas; entre ellas, que las cosas que hemos hecho no puedan ser revisadas por quienes vayan a sustituirnos en el cargo” y que adicionalmente “el Consejo de Participación Ciudadana, desaparezca”.

Esta última “propuesta” a más del cinismo que lleva implícito, es inconsecuente con lo que nos preguntaron el 4 de febrero de 2018 y altera radicalmente la estructura fundamental del Estado ecuatoriano. Si se insiste, deberíamos ir a una Asamblea Constituyente, previa consulta popular. Si respetan al pueblo ecuatoriano ¡convóquenla! y se resolverán las discrepancias en las urnas. (O)

Esta última “propuesta” a más del cinismo que lleva implícito, es inconsecuente con lo que nos preguntaron el 4 de febrero.


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Confirmado.net / EL TIEMPO

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