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Una ciclista europea recorre el muro de Cisjordania en bicicleta

Jerusalén, 1 oct (Sputnik).- Con una pesada bicicleta, una mochila y dos alforjas repletas llegó Louise Brown a Jerusalén el pasado 21 de septiembre para recorrer los 708 kilómetros de extensión del muro que Israel levantó en Cisjordania.

Ataviada con ropa de ciclista, un chaleco reflectante y un casco, Louise empezó el trayecto del muro en el norte de Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde 1967.

El objetivo de esta británica afincada desde hace años en Sant Celoni (Barcelona) es fomentar el ciclismo en Palestina, sobre todo entre las mujeres, y denunciar la existencia del muro -que roba territorio a los palestinos, divide pueblos y aísla zonas- y la ocupación israelí de Palestina.

“Quiero enseñar al mundo que los palestinos son una gente increíble y denunciar este muro que no tiene sentido, que está perjudicando a tantas personas y poco a poco está cogiendo tierras”, explicó Brown a Sputnik ante el muro, en el control militar de Qalandia, entre Ramala y Jerusalén.

Brown, que acaba de concluir su periplo, no ha viajado sola. Durante el trayecto la han acompañado ciclistas palestinos del grupo Cycling Palestine, una organización que seis amigos crearon hace tres años, la primera de ciclismo en Palestina. Ahora ya cuentan con 70 asociados que quieren promocionar este deporte, especialmente entre las mujeres, y denunciar la falta de libertad de movimientos que sufren los palestinos.

En la mayoría de países árabes es poco frecuente que las mujeres se desplacen en bicicleta y algunos sectores sociales no lo ven con buenos ojos. Muchas jóvenes palestinas luchan contra estas convenciones e imposiciones sociales.

“Es duro ser mujer ciclista aquí. Yo voy en bicicleta casi a escondidas de mi familia, no saben claramente que voy en bicicleta por la calle, sería muy duro para ellos. Se lo escondo porque no quiero que me impidan hacerlo, me encanta”, contó Nama, de 24 años y una de las socias de Cycling Palestine que ha acompañado a Brown en su recorrido.

“En Palestina puedes ir en bici por la calle, no hay problema con la gente, te ayudan si lo necesitas, aunque te miren sorprendidos. No se meten contigo generalmente, te sientes libre yendo en bici por la calle. Me gusta porque además evitas el tráfico”, indicó Nama, que vive en Nablus, una de las ciudades más conservadoras de Cisjordania.

“En mi universidad, tienes que esperar unas dos horas para coger un taxi que hace un trayecto de solo 4 kilómetros. Yo lo evito yendo en bicicleta y es maravilloso”, añadió Nama con satisfacción.

Esta joven y el resto de sus compañeras llevan mallas largas cuando van en bicicleta para no enseñar las piernas.

“Las mujeres que están conmigo en este recorrido son muy fuertes mentalmente. Otras mujeres las ven y poco a poco van cambiando el chip y piensan que ellas también pueden ir en bici”, dijo Brown.

Esta no es la primera vez que esta deportista inglesa visita Palestina, ya lo hizo en 2017. En esa ocasión, corrió, junto al catalán Xavi Manso, 60 kilómetros del perímetro de la línea de separación entre la Franja de Gaza e Israel por la parte israelí, en el marco del proyecto Superant foscors (Superando oscuridades), para promover los valores y conocer el movimiento de mujeres Woman Wage Page.

“Fuimos un día a Hebrón y vi mucha tristeza y represión y me quedé con una sensación muy triste. En cambio, conocí palestinos en Inglaterra y vi un espíritu muy fuerte de resistencia. Me dije: quiero volver a Palestina. Este año pensé en ir a un país en bicicleta y decidí que fuera Palestina”, comentó Brown.

A la ciclista de Sant Celoni le interesa mucho el tema de la libertad de movimiento, algo de lo que carecen los palestinos. “Yo no me siento británica, me siento del mundo, no me gustan las banderas. Aquí, el muro divide a los palestinos, encima no pueden viajar por el mundo”, señaló Brown.

La deportista ha podido experimentar las dificultades de movimiento que tienen los palestinos y la actuación del Ejército israelí. De hecho, no ha podido completar un tramo del recorrido porque el muro, en muchas zonas valla, discurrís por zona militar cerrada.

Brown también ha podido comprobar la diferencia que hay entre las zonas de Cisjordania que están bajo la autoridad del Gobierno palestino (Autoridad Nacional Palestina, ANP) y las controladas por Israel.

Cisjordania está dividida en tres áreas: A, B y C, según los acuerdos de Oslo. “En el área A (que depende de la ANP) estás muy tranquila, la gente está relajada, te invitan a un té cuando pasas en bicicleta, es muy agradable ir en bici así. En cambio, en el área C (bajo control israelí y con colonos israelíes), nadie confía en nadie”, señaló Brown.

“Un compañero palestino que me acompañó en el viaje, me dijo un día que se nos hizo de noche: un coche palestino no va a parar para ayudarnos porque vamos con el casco y el frontal y los palestinos pensarán que somos soldados israelíes. Pero no podemos pedir ayuda a los israelíes porque cuando yo hable en árabe se asustarán. Estás en una situación en que nadie ayuda a nadie”, lamentó la ciclista.

Brown topó con el Ejército israelí, que la siguió un tramo hasta que se detuvo, junto a un ciclista palestino. “Creyeron que yo era palestina porque era de noche y no se veía bien. Se acercaron y me hablaron bruscamente, no les entendí. Cuando les dije que era inglesa cambiaron el tono y me dijeron que estaban preocupados por mi seguridad”.

A mi compañero palestino lo habrían arrestado si hubiera estado solo. A veces los detienen cuando salen en bicicleta. “Pero ellos, a pesar de esto, con la vida tan difícil que tienen, se ríen y dicen: ‘Hoy vamos a salir en bici y nos vamos a divertir'”, añadió Brown.

Confirmado.net / Sputnik

Etiquetas : BICICLETAJERUSALEMLouise Brown