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Uno de los escenarios que nos dio trascendencia mundial fue el de la firme defensa de nuestra soberanía, expresada a través de la contundente denuncia del monstruoso daño ecológico irrogado a nuestra Amazonía por acción y omisión de la corrupta y corruptora CHEVRON, responsable de la monstruosa contaminación, con el derrame sistemático de crudo en aquel santuario de la Naturaleza, destruyendo la vida vegetal, animal y con irreversibles daños a la salud humana, causándoles la muerte, amén de la proliferación de enfermedades crónicas y catastróficas como a la piel, a las vías respiratorias, cáncer mortal, desnutrición, deformaciones congénitas de algunas generaciones, sobre todo en la población infantil.

Todas las observaciones y peritazgos han determinado la ineludible responsabilidad de aquella transnacional petrolera y su obligación de remediar, mitigar e indemnizar por la destrucción y contaminación. Los danmificados por este demencial daño ecológico y destructor de todo vestigio de vida, plantearon juicio de reclamación en contra de la petrolera, en un proceso entre particulares que tras los más inverosímiles incidentes procesales provocados por el ejército de defensores bien pagados por CHEVRON, dio la razón a las víctimas de este desastre humano y ambiental, hasta con el pronunciamiento final de la finada Corte Constitucional que por lo menos en este caso fue consecuente con la Patria, no así con la reprochable omisión de cumplir con el control constitucional previo para la terrible consulta inconsulta que hoy destruye la Nación.

Una vez más la multimillonaria transnacional utilizó toda sus influencias para armar un tribunal ad-hoc, al cual sometió al Estado ecuatoriano, prevalida de aquél instrumento de dominación imperialista como son los Tratados Bilaterales de Inversión, TBI, que en el pasado firmaron los vendepatrias de la partidocracia e increíblemente volvieron a poner en vigencia con la Ley del Reparto, para vergüenza, sometimiento y vasallaje del Ecuador de todos. Allí surgió la patriótica figura del Mashi Rafael al frente de la Revolución Ciudadana para llevar adelante una estrategia que conoció el planeta como la “Mano sucia de Chevron”, mediante la cual logramos concientizar a la opinión pública mundial sobre el desastre ecológico y  humano provocado por los adoradores del oro negro.

Acaba de pronunciarse el tribunal arbitral de La Haya; y contra toda lógica y pronóstico, condenó al Ecuador a quedarse con su contaminación y exoneró a la contaminadora de la  indemnización a sus víctimas. Creímos llegada la hora de la protesta oficial por este brutal atropello al derecho internacional y de gentes; pero no, otra vez se repite el trillado libreto de que” todo es culpa de Correa” y acto seguido invocan la acción de repetición por el “delito” de haber defendido la integridad y soberanía de la Patria. ¡Increíble!: el odio se tomó por asalto el patriotismo.

Juan Cárdenas


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