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La belleza de la tribu ‘Tres Gargantas’ se esconde entre las montañas de China

El cielo totalmente descubierto, la temperatura a casi 39°C y dos imponentes montañas separadas por el río Yangtzé dan la bienvenida a los turistas a la tribu Tres Gargantas, un área natural de la ciudad de Yinchang, en la provincia de Hubei, al sureste de China.

Cruzar el río para llegar a la tribu toma veinte minutos aproximadamente. En el trayecto los visitantes pueden ver la majestuosidad del río Yangtzé, uno de los más grandes de China, y en sus orillas las tradicionales “casas negras”, un tipo de vivienda en la que habitaban los miembros de la etnia Tujia y que se levantaron sobre pilotes.

Ataúdes colgando de la montaña, un riachuelo azul en medio de la selva, monos salvajes, rituales ancestrales para recibir a los barcos, entre otras cosas, son parte de los atractivos turísticos de esta Tribu que, por su riqueza natural, ha sido catalogada como un “Centro de Protección de la Cultura Popular y Arte de las Tres Gargantas” y se ha convertido en uno de los cinco principales atractivos de la ciudad de Yichang.

Tres Gargantas está conformada por los cañones Qu Tang, Xi Ling y Wu. Según los expertos, en la antigüedad albergó a los habitantes de la etnia Tujia, de la antigua cultura Ba y Chi. Ahora, el turismo, la pesca, el cultivo de té y la agricultura de han convertido en la principal fuente de ingresos de los lugareños.

Ni la lejanía, ni las altas temperaturas son un impedimento para que a diario los buques crucen el río Yangtzé repletos de turistas que buscan maravillarse de los paisajes naturales y disfrutar de las danzas y ceremonias tradicionales que se realizan en la aldea.

Al bajar del buque, los visitantes son guiados hasta la entrada del cañón para presenciar el ritual de recibimiento a los barcos. Decenas de hombres con el torso desnudo, y totalmente sincronizados, mueve sus remos como en una especie de danza. Los turistas aprovechan para inmortalizar el momento en sus celulares.

Más adelante, el contraste entre el verde de las montañas y el azul del agua que compone el cañón de Xi Ling, son los principales atractivos. Ahí los visitantes caminan cuesta arriba por la zona montañosa, mientas disfrutan del sonido del viento, el canto de las aves y aprenden de las costumbres que tenían las familias que habitaron siglos atrás en la zona.

Uno de los acontecimientos más coloridos es el del matrimonio. Para la etnia Tujia, se trataba de todo un ritual, en el que la novia debía llorar al menos un mes antes de la boda, como señal de felicidad. Para ello, los padres adiestraban a las mujeres desde los 12 años para que pudieran derramar lágrimas con facilidad el día de la ceremonia.

Un grupo de jóvenes recrean la escena para los visitantes y cuentan que en la antigüedad, en la tribu existían “ancianas” que se encargaban de buscar a los muchachos más jóvenes y relacionarlos con las mujeres cuyas familias tuvieran cierta similitud. El día de la boda, el novio debía pelear por lograr el ramo que su futura esposa lanzaría desde un balcón.

La dramatización dura más o menos media hora. Sentados sobre unas tablas que simulan un patio, los turistas son parte activa del show. Uno siempre deberá representar al novio y luchar para conseguir el ramo de su futura esposa, entre los aplausos de los presentes.

Después, el recorrido por el cañón continúa cuesta arriba. Una parte del camino se hace acompañado de pequeños monos que viven en los bosques de bambú. Y, aunque no hay ninguna prueba de su existencia, los lugareños aseguran que en el sitio también viven los denominados “hombres salvajes”, que serían criaturas de más o menos dos metros de alto. El gobierno ofrece una recompensa de 5.000 yuanes a quién logre obtener una fotografía de ellos.

Uno de los atractivos para los turistas son los ataúdes colgando de la pared, una tradición que proviene de la etnia Ba. Según los habitantes, los féretros tienen forma de casas antiguas o de barco y están confeccionados con maderas toscas.

En este caso los ataúdes tienen una particularidad, se dice que muchos de ellos tienen en su interior a una pareja. Según los expertos, en la antigüedad los habitantes de esa región del sur de China creían que los muertos estarían más cerca del cielo si colgaban los ataúdes de esa forma.

Tras disfrutar de atractivos como la ópera de las campanas y un espectáculo de sombras, el recorrido finaliza con la visita al castillo del emperador. A la tarde, con los móviles celulares llenos de fotografías y con el cansancio a cuestas, los turistas regresan de la isla a la ciudad.

Confirmado.net / Texto y fotos: LAC

Etiquetas : Chinarío YangtzéTRIBU TRES GARGANTAS