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El Palo Monte: ¿una religión para hacer daño? – Lourdes de Armas desde Cuba

Entrevista al Tata Padre Jesús Domínguez

Las religiones de origen africano consiguieron prevalecer tras largos siglos de rechazo y discriminación. Los valores de la cultura, tradición y religiosidad de origen africano son una herencia que forma parte de la idiosincrasia cubana, cuyos rasgos son expresados en el ideario y proceder del entorno, en el discurso tanto religioso como cotidiano y sus representaciones alegóricas. Pilares que integran la identidad nacional y fundamentan  los componentes de concordia y mixtura entre las expresiones religiosas de África y Cuba.

La cultura africana tuvo que ampararse en la clandestinidad. Ya que desde su llegada a la isla por los primeros esclavos, fueron impedidas sus prácticas. Esta prohibición fue rodeada de un halo de crueldad y satanización. Desde los horrendos tiempos de la trata negrera y la explotación esclavista hasta el reavivamiento religioso de la década de los noventa. Época de crisis económica y social en que la religiosidad cubana alcanza su mayor esplendor con la rectificación explícita de políticas hacia la religión en el IV Congreso del PCC en 1991 y la Reforma Constitucional de 1992. Esta variación en las políticas de un Estado eminentemente ateo que hasta este momento había reaccionado con  firme rechazo  ante cualquier signo religioso en la sociedad, permite a los religiosos su incorporación al PCC. Y poco a poco va cediendo el cerco irreligioso con sucesivos reacomodos comunicativos, después de casi tres décadas de repliegue a la hegemonía ideológica del ateísmo.

No obstante, las religiones de origen africano llevaron consigo este lastre que las desacreditaron. Ciñéndolas a estereotipos asociados a la marginalidad e incivilidad, entre otros.

Hoy estas manifestaciones alcanzan a un gran número de practicantes en la isla. Llevan implícita una ética religiosa que muchos desconocen, debido a los años de prohibición y descredito.

Para acercarnos a la realidad religiosa afrocubana de hoy, para tener información de primera mano, conversamos con Jesús Domínguez, de jerarquía Santero Mayor y Tata Padre, con más de treinta años en el ejercicio del culto afrocubano.

¿Cómo es correcto nombrar su religión y su denominación dentro de ella?

J.D: La religión es Arará y Palo Monte. Ambas son de origen africano.  Provenientes del  antiguo reino de Dahomey, hoy República de Benin. Tierras que se hallaban a lo largo del Río Nige, conocido en la actualidad como Nigeria.

En la religión Arará el culto se hace con el santo. Tiene un número mayor de ceremonias. Su santo Patrón se nombra Juero, que representa el arcoíris y es Oloddumare. Su cabildo se encuentra en Matanzas.

El Palo Monte es un tratado con los Egguns que son los muertos. Las ceremonias se hacen a los espíritus. La denominación Palo Monte, es una manifestación de la religión Yoruba, también llamada: “Lucumí”, debido a su saludo “oluku mi”, que significa “mi amigo” .

Soy denominado Palero, aunque también práctico el Santo. Soy Babalocha que significa Santero Mayor en la religión Arará y Tata Padre en el Palo. La práctica de ambas religiones otorga una mayor jerarquía en el mundo religioso.

¿Práctica dos religiones a la misma vez?

J.D: Sí, estas religiones se llevan a la par pero no se practican a la misma vez. Tienen ceremonias diferentes.

¿En cuál religión se inició primero?

J.D: En el Palo. Tengo una Prenda Siete Rayos que se sincretiza con Changó en  la religión del santo.  Me inicié antes de hacerme santero porque así corresponde. Esta religión lleva unos pasos que no deben ser violados. Primero hay que rayarse en Palo y después iniciarse en la santería. Hay santos que así lo llevan. El mío es San Lázaro.

¿Cómo proviene su vocación religiosa?

J.D: Provengo de una familia espiritista. En mi casa se practicaba el espiritismo por mi madre y mis tías.  Hubo un tiempo en que ella tuvo esconderse porque mi padre pertenecía al PCC y en aquel tiempo no se podía llevar las dos cosas a la vez.  Yo acompañaba a mi madre a las ceremonias  y más tarde fueron surgiendo una especie de premoniciones y le decía a las personas cosas que  después se cumplían. Pero todo es el momento en que toca desenvolverse.  Me consagré cuando ya era un hombre maduro.  Las cosas son según el orden divino. Ni antes ni después.

¿Qué significa ser palero?

J.D: Tener una gran responsabilidad con los Eggus (muertos). El cumplimiento que tengas con ellos será correspondido. Respetar todas las advertencias y prohibiciones derivadas de las consultas y del Itá.  Hacer todas las ceremonias estrictamente cómo corresponde. Atender de corazón todo lo que hayas adquirido por la religión, ya sea Orula, Eleguá, el Santo  que tengas hecho o la “Prenda”. Es entregarse honradamente con obediencia y disciplina como lo haría un hijo con sus padres

¿Ser palero establece algún compromiso con sus ahijados, con quienes vienen a consultarse?

J.D: Sí. Un alto compromiso. Los ahijados son como hijos. Cuando la “Prenda” toma un ahijado ya uno tiene que tomarlo como un hijo, no solo tratarlo con todo el respecto que se merecen. Implica hacerle correctamente los “trabajos religiosos”, con todas las ofrendas y ceremonias tal como corresponden. Hacer rezos y colocar ofrendas  en la Prenda aun cuando el ahijado no esté presente para pedir por su salud, su bienestar o su libertad. Escuchar atentamente los problemas que tiene cada uno y consultar a la Prenda en busca de consejo a la hora que sea y tenga el problema que tenga. Se trata de servir con buena voluntad y respeto.

En relación a la predestinación: ¿es posible conocer cuál será el destino de sus ahijados? De sus consultantes o el suyo? ¿Lo qué va a sucederles en el futuro?

Continúa la próxima semana

Por: Lourdes de Armas

Confirmado.net / Lourdes de Armas

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