Editorial – El País

Las nuevas acusaciones de fraude exigen que el presidente se explique

La gravedad de las acusaciones contra Donald Trump y sobre la estrategia desarrollada por este para llegar a la Casa Blanca aumenta día a día tanto por la calificación legal de los hechos como por la relevancia en la trama de quienes las desvelan. Mientras, Trump, en vez de dar las debidas explicaciones, sigue contestando a los hechos con chistes facilones a través de las redes sociales causando así un tremendo desprestigio a la primera magistratura de Estados Unidos.

Particularmente importante va a resultar con vistas al futuro el testimonio de quien fuera abogado del magnate neoyorquino y hombre de su absoluta confianza, Michael Cohen. Este se personó el martes en las oficinas del FBI en Nueva York para declararse culpable de financiación ilegal de la campaña de Trump asegurando que todo se hizo bajo las órdenes del candidato.

Hay que subrayar que Cohen no es uno más en el círculo de amistades de Trump ni alguien ajeno al mundo legal. Ha sido su letrado personal y durante mucho tiempo fue considerada la persona más leal al empresario fuera de la familia. Cohen es perfectamente consciente de lo que supone el delito federal del que se ha declarado culpable y en el que ha implicado al presidente y, hasta hace poco, hombre por el que se declaraba dispuesto “a recibir una bala”.

La acusación supone un importante salto cualitativo desde el punto de vista legal. No se trata ya de un escándalo político por el hecho de que Trump, siendo candidato, ordenara el pago de un total de 280.000 dólares a dos mujeres para que estas no relataran que habían mantenido relaciones sexuales con el magnate. Lo que Cohen ha revelado ahora es que para los pagos de esos sobornos se utilizaron facturas falsas que se hicieron pasar como gastos de la campaña electoral. Es decir, que el mismo político que constantemente acusa de deshonestidad a quienes defienden posiciones en su contra no ha tenido reparos en falsificar la contabilidad oficial y desviar dinero para tapar un escándalo personal que podía perjudicarle en su ambición política.

Por si esto fuera poco para el vapuleado prestigio del mandatario estadounidense, mientras Cohen testificaba contra él, un tribunal condenaba a su exjefe de campaña Paul Manafort por ocho delitos de fraude. Es cierto que estos delitos no están relacionados con el presidente, pero ofrecen un ejemplo significativo del cenagoso concepto que tienen sobre la ley y  el dinero algunas de las personas de su máxima confianza. La investigación contra Manafort —a quien un fiscal especial acusaba de un total de 18 delitos— comenzó en el marco de la trama rusa para influir en las elecciones presidenciales ganadas por Trump, un asunto sobre el que tampoco ha dado hasta el momento explicaciones satisfactorias.

A la vista de los hechos que se investigan no es descartable que Trump comience a ser llamado a declarar ante diferentes instancias judiciales. Y eso sin contar los exabruptos y situaciones de enfrentamiento que puede causar el presidente y a los que ya ha recurrido tanto en política interior como en las relaciones exteriores de EE UU. Los hechos demuestran que quien llegó a la Casa Blanca bajo el lema “América primero” en realidad hace tiempo que se colocó a sí mismo por encima de todo y de todos.

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Trump admite un pago dudoso

Página12, Argentina

Dijo que supo del pago a dos mujeres después de que se produjera

El magnate neoyorquino acusó a su ex abogado Michael Cohen de haber gestionado antes de los comicios entregas de dinero para acallar a dos mujeres. Aclaró que esa plata no procedía de la campaña sino de su fortuna personal.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó ayer duramente a su ex abogado, Michael Cohen, por haberlo involucrado veladamente en el pago sustancioso a dos mujeres que alegaban haber mantenido relaciones con él cuando era candidato a cambio de su silencio, durante la campaña del 2016. “Si alguien está buscando un buen abogado, ¡sugiero encarecidamente que no contrate los servicios de Michael Cohen!”, escribió Trump en la red social Twitter. El magnate neoyorquino, sin embargo, aclaró ayer en la cadena Fox que el dinero no procedía de la campaña, sino de su fortuna personal. “De hecho, lo primero que pregunté fue si procedían de la campaña. Eso podría haber sido un poco turbio”, agregó el presidente.

El martes, Cohen se había declarado culpable ante un juez federal de Nueva York de haber violado normas sobre financiación de campañas electorales. En su declaración, reconoció haber gestionado antes de los comicios dos pagos, de 150.000 y 130.000 dólares, a mujeres que aseguraban haber mantenido relaciones con el entonces candidato republicano. El abogado también indicó que había actuado bajo “la dirección de un candidato a una oficina federal” y con el objetivo principal de influir en las elecciones, cuando pagó a la actriz porno Stormy Daniels y a la modelo de Playboy Karen McDougal. En mayo, Trump ya había reconocido haber abonado a Cohen 130.000 dólares pagados a Daniels en un acuerdo de confidencialidad para acallar las acusaciones de que habían mantenido una relación, cosa que el magnate niega rotundamente.

Dichos pagos podrían violar las leyes sobre financiación electoral porque pueden considerarse un aporte ilegal a la campaña de Trump y, con esa mención velada, Cohen, que fue una pieza fundamental para el magnate durante una década, implicó al mandatario como conspirador para cometer un crimen federal.

Uno de los abogados de Cohen, Lanny Davis, informó ayer que el letrado no esperaba ni tampoco aceptaría un potencial indulto por parte del presidente que lo liberase de los delitos que había confesado. Además, el letrado fue un paso más allá y dijo al canal MSNBC que el ex abogado del mandatario estaba decidido a contar la verdad que, dijo, amenaza al presidente de los Estados Unidos. “(Cohen) está más que feliz de decirle al fiscal especial de la trama rusa, Robert Mueller, todo lo que sabe, sobre la obvia posibilidad de haber conspirado para colusionarse con una potencia extranjera y corromper el sistema democrático estadounidense en las elecciones de 2016”, aseguró Davis y siguió: “Y también sobre el crimen de hackeo informático a ordenadores y si Trump lo sabía previamente e incluso lo promovió”, en referencia al supuesto pirateo a la campaña la demócrata Hillary Clinton, en la campaña de 2016.

El martes, casi al mismo tiempo en que Cohen se declaraba culpable, en un juzgado en Virginia caía una sentencia sobre el ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort. Se lo acusó de ocho cargos relacionados a fraudes impositivos y bancarios. Ayer, el presidente elogió a su ex asesor, al mismo tiempo que aprovechó para seguir criticando a su ex abogado. “Me siento muy mal por Paul Manafort y su maravillosa familia. ‘La Justicia’ tomó un caso de impuestos de 12 años atrás, entre otras cosas, aplicó una tremenda presión sobre él y, a diferencia de Michael Cohen, rechazó ‘quebrarse’, inventar historias para lograr un ‘acuerdo’. ¡Tanto respeto por un hombre tan valiente!”, tuiteó el empresario.


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