Con entusiasmo revolucionario y viva emoción, en apenas 70 días la Revolución Ciudadana solicitó y obtuvo más de medio millón de firmas en una intensa campaña de una vibrante movilización popular de gente que expresó su gratitud, respaldo y fidelidad a la Década Ganada y a su Líder histórico, el eterno Mashi Rafael. Después de soportar el rechazo de la autoridad electoral al legítimo derecho de participación política de un respetable porcentaje de compatriotas, que con pretextos nimios negó la inscripción del Movimiento para la Revolución Ciudadana, se armó una nueva estrategia, encargando el trámite de la solicitud de formularios al CNE, a nuestro buen amigo Juan Pablo Arévalo, sin identificación expresa con RC, precisamente para facilitar su misión de ayudarnos a superar el cerco legal que nos han impuesto desde la arbitrariedad y la violación del estado de Derecho.

Todo marchaba bien; se había señalado día y hora para la presentación de firmas ante el organismo electoral, cuando un individuo de las filas odiadoras, que en el pasado había militado en un movimiento de efímera duración que por falta de votos fue borrado del registro en 2012, tanto que luego fue candidato a Alcalde de Quito en 2014 por el partido del Lucio, asoma en escena y descaradamente anuncia la expulsión del ex Presidente Rafael Correa de una agrupación política inexistente. Absolutamente ilegal y un absurdo a todas luces; pero para la prensa “libre e independiente” llegó el momento de mostrar una vez más su odio y amargura en contra de Correa y en vez de calificar tamaño absurdo y despropósito de Víctor Hugo Erazo, alentó la existencia de un conflicto, con la única intención de impedir nuestro registro y reconocimiento legal.

Es la continuación de la agenda persecutoria en escondida complicidad con el poder, porque le tienen terror al retorno del Mashi, recuerdan que nunca le ganaron en elecciones y peor aún, saben que si retorna, les volverá a ganar. Ésa es la causa de sus maniobras desesperadas, buscando “descorreizar”, para borrar de la memoria colectiva la imagen de una Revolución que cambió al Ecuador de todos, pretensión imposible ante la valiente organización de la ciudadanía que buscar recuperar el Sumack Kawsay, el estado de bienestar, porque es su irrenunciable derecho y patrimonio.

Por poco entregamos firmas para que nazca un monstruo politiquero forjado por los reaccionarios de la derecha atracadora que tiembla ante la movilización de la gente que por todos lados se expresa para rechazar el vil retorno del neoliberalismo, con la imposición del paquetazo por orden del FMI. Toda Revolución engendra la contrarrevolución y con ella el triste y nefasto papel de los ricos dueños del poder mediáitco, que pasarán a la historia como los que callaron la verdad y gritaron las infamias.


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Confirmado.net / JUAN CÁRDENAS

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