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La tecnología puede ser el camino para una inversión más eficiente en los comicios seccionales 2019

Las elecciones son proyectos complejos y de alto costo. No obstante, optimizar recursos y contribuir con la democracia son objetivos que pueden cumplirse a través de una inversión inteligente basada en la participación ciudadana y la implementación de sistemas electrónicos. Expertos internacionales consideran necesaria la innovación tecnológica en los procesos electorales, no solo para reducir costos, sino para garantizar exactitud y rapidez en la publicación de resultados, y promover transparencia durante todo el proceso.

Richard Soudriette, creador de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), considera que las elecciones son la fuente de legitimidad de un gobierno democrático, y deben ser vistas primordialmente como una inversión para generar confianza en la ciudadanía y mantener la paz. Es decir, una elección bien conducida incrementa la confianza que los ciudadanos tienen en sus instituciones.  El experto electoral enfatiza que economizar en las elecciones puede amenazar el núcleo de los valores democráticos de un país y señala que los gobiernos deben apostar por la tecnología para optimizar recursos.

En América Latina, tres de cada cuatro ciudadanos tienen poca o ninguna confianza en sus gobiernos, según un informe del 2018 producido por el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL).

Organizaciones políticas y veedurías electorales indican que en Ecuador la población demanda resultados inmediatos en la publicación de resultados. En este sentido la inversión en tecnología, según Soudriette, es un factor que requiere un análisis técnico y no solamente político, ya que permite la evolución estructural y tecnológicamente en los procesos electorales y así contribuir con mayor agilidad en el reporte de resultados.

Paul DeGregorio, ex presidente de la Comisión de Asistencia Electoral de los Estados Unidos señala que la implementación exitosa de tecnologías electorales en países como Brasil, Estonia, India y Filipinas demuestra que la inversión sensata en tecnologías probadas y bien diseñadas permite entregar resultados rápidamente, garantizar la transparencia del proceso y promover mayor participación. “Las comisiones electorales de varios países creen que la tecnología representa una alternativa de progreso más costosa. Sin embargo, el fracaso en emplear tecnología fácilmente disponible puede resultar en costos mayores para la democracia”, indica DeGregorio.

En marzo de este año, el cesado Consejo Nacional Electoral (CNE) fijó el presupuesto electoral en $141 millones, lo cual implicaba un incremento del 3% respecto de lo gastado en las elecciones seccionales de 2014 que costaron $137 millones. Debido a los cuestionamientos económicos y políticos, los ex vocales del CNE redujeron el presupuesto a $119 millones, atendiendo el decreto de austeridad impulsado por el ejecutivo.  Sin embargo, entre las propuestas para reducir el precio de las elecciones figura la omisión de sistemas electrónicos y digitales, que, según explica DeGregorio, limita los avances democráticos del país.

Richard Soudriette señala que un ejemplo de los riesgos que implica este tipo de decisiones son las elecciones presidenciales en México de 2006, donde uno de los candidatos presidenciales que perdió se negó a reconocer su derrota. Los observadores internacionales y locales determinaron que no hubo mayores irregularidades que pudieran haber cambiado el resultado final de la elección. No obstante, lo cerrado de la elección demostró las vulnerabilidades de los sistemas electorales basados en papel, cuando existen grandes electorados y hay ansiedad sobre la credibilidad del proceso.

El segundo candidato más votado en esa elección fue el actual presidente del país azteca, Manuel López Obrador, quien alegó un fraude electoral masivo que nunca pudo ser sustentado. Las protestas masivas que se dieron en el centro de la Ciudad de México paralizaron el tráfico y el comercio por semanas. La Asociación de Cámaras de Comercio de México estimó que estas protestas le costaron a la economía mexicana aproximadamente $280 millones. Finalmente fueron necesarios dos meses para que Felipe Calderón pudiera ser declarado ganador.

Richard Soudriette indica que cada país tiene sus necesidades puntuales y debe tratar de solventarlas a partir de costos efectivos. En Ecuador, por ejemplo, el presupuesto electoral es utilizado para pagos por convenios con las Fuerzas Armadas y la Policía, impresión de papeletas, de documentos electorales y de plantillas braille, adquisición de señalética electoral, pagos por servicio de integración de papeletas, transmisión de datos, y otros.

A raíz de la destitución del CNE, varias organizaciones políticas y sociales, además de expertos electorales, consideran que en Ecuador se debe reformular la cuestión presupuestaria, con la finalidad de reducir gastos injustificados e invertir en la participación ciudadana y garantizar transparencia en el conteo y publicación de resultados.

Alvaro Terán / COMUNICANDES

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