close
@ EL PAÍS

Los tabúes caen a plomo en la Austria de Sebastian Kurz. Este próspero país centroeuropeo cuenta, según la nueva doctrina oficial, con dos categorías de extranjeros: los que se integran y los que no.

En el primer grupo figuran —el canciller austriaco lo explicó sin asomo de ironía— los alemanes, un colectivo hermano que comparte, entre otras muchas características, la lengua.

En el segundo destacan los afganos, la segunda nacionalidad más numerosa entre los demandantes de asilo de este país. “Con ellos existen muchos más problemas. Tiene que ver con que hay más distancia cultural, les es más difícil aprender el alemán, tienen un nivel educativo menor y muchas veces importan el antisemitismo a Europa”, argumentó el joven dirigente austriaco durante un encuentro con periodistas extranjeros celebrado esta semana en Viena.

LEA MÁS EL PAÍS

Confirmado.net

Etiquetas : EL PAÍSEspañaEUROPAinmigrantes