«Bien cumplidos los setenta años que aconseja el Espíritu, un escritor, por torpe que sea, ya sabe ciertas cosas. La primera, sus límites. Sabe con razonable esperanza lo que puede intentar y —lo cual sin duda es más importantelo que le está vedado».

Con estas palabras, Jorge Luis Borges abre el «Prólogo» de La moneda de hierro, firmado el 27 de julio de 1976. Para Borges, este libro sería aceptado «por la imagen indefinida pero suficientemente precisa que se tiene de mí». ¿Cuál es la imagen que Borges dibuja de sí mismo a lo largo de 1976?

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