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Con un barril de petróleo a más de 70 dólares, un endeudamiento sobre los 7 mil 500 millones en menos de un año, el país no mismo arranca. La culpa es de Correa. Obras casi terminadas por doquier, listitas para inaugurarlas, en la ceremonia algo tiene que decir: culpa de Correa. Y los oncólogos, con la solidaridad de la clase médica, están dolidos por considerarles sólo interesados en los honorarios para cambiar de carro, poniendo en duda su solemne juramento hipocrático. Bueno, ya se disculpó; pero los agraviados están muy resentidos. Si eso les decía Correa, ardía Troya. Semejante escándalo que armaron con la farsa del supuesto castigo a la mala práctica médica, cuando se dictó el Código Orgánico Integral Penal. Los hechos les desmiente categóricamente.

Ya es horita de asumir el mandato, sin culpar de todo al antecesor, porque la gente empieza a descubrir que en vez de gobernar se han dedicado a descorreízar con un entusiasmo digno de mejor suerte. Y el evidente legado de la Revolución Ciudadana desmiente cualquier pretensión de negar la transformación que cambió la vida de la mayoría de compatriotas, con la construcción del sumak kawsay como fin último del Estado, prefiriendo al ser humano por sobre el capital, sin que con ello se haya descuidado al aparato productivo con un sector privado dinámico, responsable y patriótico.

La gente añora el programa de gobierno por el que votó con la esperanza de cambiar de estilo para más revolución. El plan “toda una vida” fue el factor movilizador frente a la ofensiva de la derecha que, cual operación bancaria, quiso redondear todos los beneficios con la codicia propia de los banqueros que nunca pierden. No perdieron. Recibieron en bandeja de plata el dinero electrónico, impusieron “su Consulta” para sacarse de encima al estadista que con el arma del voto y en democracia directa, gobernó sin pedirle permiso a las élites. Eso ha sabido ser gravísimo…

Ahora están empeñados en obtener condonaciones de tributos y eliminación de impuestos, obligando al Gobierno a buscar en el escuálido bolsillo popular recursos para la gestión pública, en un giro hacia la derecha política y económica que sepultó la esperanza de la gente de recibir bonos, casas, microemprendimientos. ¿Paquetazos a la vista? La oligarquía criolla es experta en pasarle al pueblo la factura de su exclusivo bienestar. (O)

Confirmado.net / El Tiempo

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