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Fábula: “-Pedro (rapado la cabeza y muy flaco): -Maestro cree usted que puede curarme del cáncer/ -¿Tienes recuerdos tóxicos? Tienes que ser amo de tus pensamientos. Si los mantienes no vas a poder curarte. Ve. Lo único que tienes que hacer es descaminar, caminar en sentido contrario. Me dio gusto, me hizo caso. Después de un año me mandó una foto: tenía pelo y tenía novia”.

Moraleja: En ese lapso un ejército de médicos, enfermeras, tecnólogos en resonancia, todos especialistas en cáncer, cambiaron el auto y se alegraron de la catástrofe. Pues en el Ecuador hay más especialistas en cáncer que pacientes.

Me hizo recordar al orador motivacional que hace poco en Dallas en una conferencia llamada “Desata tu fuerza interior”, animó a que los participantes, que habían pagado entre 700 y 3.000 dólares cada uno, caminen descalzos sobre fuego. La mayoría sufrió graves quemaduras. Mientras pocos culparon a los organizadores, la mayoría se culparon a sí mismos por fallarle al motivador. Los cirujanos plásticos especialistas en quemaduras desaconsejaron a cualquier persona intentar semejante locura.

El país un auditorio: Obligados a asistir a un seminario perpetuo de un frívolo mundo de inspiración y autoayuda. Oradores que profetizan verdades que no entienden y que mienten hasta cuando dicen la verdad. Usan como ejemplo historias falsas, que los líderes de muchas sectas llaman “experiencias de vida”. Cuando el maestro, mitad terapeuta, mitad orador motivacional saca brillo a sus palabras, estas siguen huecas pero relucientes y deslumbran a todos los ignorantes seguidores. Sí, la culpa es nuestra.

Realidad: En Ecuador anualmente hay alrededor de 70 mil pacientes con neoplasias. De ellos más de 6 mil son niños, la mayoría con leucemia. Son de estratos pobres, muchos abandonan el tratamiento y mueren por falta de una política de Estado. Ayer vi una madre impotente, llorosa que no conseguía un turno para atender a su hijo en el sistema público.

pabloizquierdo7@gmail.com

Confirmado.net / La Hora

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