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Los analistas y grandes medios de comunicación se han encargado de interpretar los resultados de la consulta popular y referéndum del pasado 04 de febrero como una derrota total y definitiva del ex mandatario Rafael Correa, con el argumento de que las tres preguntas a las que se opuso -en una inédita campaña electoral- fueron contundentemente aprobadas por el pueblo ecuatoriano en las urnas y, en la práctica, implican -entre otras cosas- que no podrá volver a participar en ninguna otra ocasión como candidato a la Presidencia de la República.

Las preguntas 2, 3 y 6, relacionadas, en su orden, con la eliminación de la reelección de autoridades que le quita al pueblo el derecho de elegir a sus representantes las veces que considere necesario; la instalación de un Consejo de Participación Ciudadana transitorio para designar arbitrariamente a las autoridades de control y la derogatoria de la Ley de Plusvalía que combatía la especulación de tierras, alcanzaron conjuntamente con las otras 4 preguntas un respaldo del 73%, mientras que la opción del NO impulsada por el ex mandatario logró adjudicarse un inesperado 36%, que incluso ha sido motivo de preocupación pública para algunos integrantes del gabinete ministerial.

Lo cierto es que ese porcentaje representa -sin lugar a dudas- un importante capital político logrado a pulso por Rafael Correa en tiempo récord y enfrentando las condiciones más adversas: cerco mediático, ausencia de una organización legalmente reconocida que lo respalde, acusaciones de corrupción a sus ex colaboradores, violencia política y un desproporcionado desbalance de 40 a 4 en el número de organizaciones y partidos que durante la campaña electoral promovieron las opciones del SI y el NO, respectivamente; temas que incluso fueron recientemente denunciados en el informe de la misión de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA)[1].

Mientras que para Correa es su primer revés electoral en 12 años de vida política, tiempo en el que ganó tres elecciones presidenciales (dos en primera vuelta) y 4 consultas populares y referéndum (2007, 2008, 2011 y 2017), lo que parecía a primera vista una aplastante victoria electoral de Moreno resulta que se convirtió en un triunfo coyuntural y paradójico.

Coyuntural porque la consulta y referéndum no fue el resultado del clamor popular sino de una estrategia de los sectores corporativos, los partidos tradicionales de derecha e izquierda y los grupos de poder económico para recuperar sus privilegios perdidos en la última década y que hoy quieren legitimar sus agendas mediante este mecanismo. Fue evidente que una vez concluidos los comicios tanto los medios de comunicación como los sectores que impulsaron el SI (20 organizaciones sociales y 16 políticas) y que también se adjudican el resultado, llegaron a extremos de pedir públicamente la remoción de varios ministros de su gabinete desnaturalizando el proyecto político que dice representar y por el que votó la ciudadanía en 2017.

Pero la victoria también es paradójica. Si la consulta pretendía sepultar definitivamente a Correa y re-legitimar al gobierno de Lenin Moreno, logró exactamente lo contrario por dos razones. La primera, que Correa no pueda participar como candidato a la Presidencia de la República es una cosa, pero otra muy distinta, es que haya sido sepultado definitivamente del escenario político nacional, más aún con esos resultados.

La segunda, el gobierno ganó la consulta pero la legitimidad de ese mecanismo de democracia directa queda en entredicho debido a que no contó con el dictamen de la Corte Constitucional e incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó a la Corte Interamericana emitir medidas provisionales para que el Estado ecuatoriano no destituya a los actuales integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y se abstenga de crear un Consejo transitorio.

En el plano de los resultados a escala provincial, la consulta muestra que el electorado que votó por Guillermo Lasso (CREO) en la segunda vuelta de 2017, fue el que mayoritariamente respaldó el SI en la consulta popular convocada por el Presidente Moreno en 2018.

En las 12 provincias donde el candidato de CREO ganó el año pasado, el apoyo a la consulta popular supera el 70%. En 5 de esas provincias, el SI sobrepasa el 80%. Estas son: Pastaza (84,2%), Bolívar (82,4%), Morona Santiago (81,3%), Zamora Chinchipe (81,2%) y Tungurahua (80,9%). En las 7 provincias restantes, el apoyo a la opción mayoritaria fluctúa entre el 70 y el 80%. Chimborazo (79,5%), Loja (78,4%), Galápagos (77,9%), Orellana (77,4%), Cotopaxi (77,2%), Napo (73,8%) y Pichincha (71,9%).

Estas 12 provincias aglutinan el 33% de electores de todo el país, siendo Pichincha la más significativa puesto que -por sí sola- alcanza el 18% del padrón nacional y junto a las provincias de Azuay, Guayas, Los Ríos y Manabí concentran el 62,7% del padrón. En estas cinco provincias, el Presidente Moreno venció a Guillermo Lasso en la segunda vuelta del 2017, pero solo en Azuay el respaldo al SI en esta consulta popular superó el 70%.

En Guayas y Los Ríos que representan, en su orden, el 24,7% y el 5,1% del padrón, la opción del NO en las preguntas 2, 3 y 6, impulsada por el ex presidente Correa, alcanzó en promedio el 41,53% y el 42,7%, respectivamente, mientras que en la provincia de Manabí (que aglutina el 9,6% del padrón nacional) esa alternativa se impuso en las tres preguntas por sobre la opción del SI, alcanzando en promedio el 51,95%. De forma similar, en la circunscripción del exterior de Europa, Asia y Oceanía, el NO alcanzó el 54,77% de respaldo en esas preguntas y con el 50,2% en promedio venció al SI en la totalidad del cuestionario.

Como lo muestran las cifras, es claro que el triunfo de la consulta popular y referéndum impulsado por Lenín Moreno se logró gracias al endoso de votos que hicieron otros actores y sectores políticos que respaldaron la campaña por el SI tanto a escala nacional como local. Entonces, ¿dónde se fue la base social que respaldó al primer mandatario para llegar a Carondelet?. Es evidente que este respaldo se inclinó por la campaña del NO liderada por una sola persona, cuya base social continúa latente.

Verónica Arias F.

Asambleísta por la provincia de Loja

[1]          Aquí el informe preliminar de la Misión de Expertos de la OEA tomado del sitio web institucional. Aquí el link: http://www.oas.org/documents/spa/press/Informe-Preliminar-Mision-Expertos-Ecuador-2018.pdf

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