Creo recordar que fue Charles Bukowski, ese fascinante y sexual escritor estadounidense, el que dijo que la diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en democracia se puede votar antes de obedecer todo tipo de órdenes…

En los últimos tiempos, cuando se han retocado los métodos para atentar contra la creación más cara de la modernidad capitalista (la democracia liberal), es decir, dar golpes de Estado sin ejército, la democracia es defendida a ultranza por gente de derechas y/o de izquierdas. Extraño fenómeno que empuja a pensar que el sustrato de un modelo político tan querido y tan agraviado debe poseer un enorme porcentaje de elasticidad ideológica para que resista la villanía de las elites que siempre hunden a las masas.

Ahora que el Ecuador vive una campaña electoral para potenciar el –supuesto- valor democrático de una Consulta popular (que violenta desde su decreto el marco constitucional vigente) pienso en la frase de Bukowski, mutatis mutandis: votaremos por algo que –se sabe- empezó rompiendo ciertas normas y que si gana romperá las que faltan. Obedeceremos antes y después. O sea, obedeceremos en democracia y dictadura sufragistas.

Cuando el país rehizo las vigas de su historia constitucional en 2008, reformando el Estado y alterando la centralidad de lo privado por lo público, los cerebelos de la oligarquía regionalista ecuatoriana, clamaron al cielo. Hoy, precisamente hoy 15 de enero, cuando esa institucionalidad debía celebrar otro tramo de arraigo, los mismos cerebelos y otros subidos al espinazo de la perfidia, inventaron esta Consulta para empezar a destruir el Estado ideado en Montecristi.

Lo real es que nuestra democracia recula. La diferencia que plantea Charles Bukowski entre democracia y dictadura es palpable en el instante en que derechas e izquierdas obligan a votar por un espíritu, no por el de Montecristi, sino por un espíritu perverso que volverá desde la tumba para escarmentar al pueblo. ¿O es que acaso los socialcristianos y los de CREO votarán sí para vigorizar al Estado de la ex Revolución Ciudadana? No, por favor.

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