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El escenario político transcurre en abiertos enfrentamientos entre los sectores que apoyan y rechazan el indulto al expresidente Alberto Fujimori

Por Rubén Marruffo C. desde Lima

Hace 43 días exactamente cerrábamos una crónica publicada en este mismo portal con la siguiente frase: Ojalá que esta noche se prolongue por mucho tiempo, porque ver un país unido, como sucedió en la última semana en el Perú, no lo volveremos a ver así no más…

Lamentablemente el buen clima que se vivió alrededor del fútbol no duró mucho tiempo. El agitado 2017 no termina aún, y el acontecer político se encargó de polarizar nuevamente la sociedad peruana. El indulto otorgado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski al expresidente Alberto Fujimori, a pocas horas de la Noche Buena, nos devolvió a una realidad de enfrentamientos y ‘heridas abiertas’.

Es jueves 28 de diciembre y diversos sectores de la sociedad han convocado a una marcha en rechazo a tal medida. Las misma se realizan en varias ciudades del país como Piura, Cusco, Chiclayo.

Lima, 6.30 pm. Caminamos por las calles del Centro de Lima y el recorrido nos resulta muy familiar por gran parte de nuestro pasado laboral. Estamos aún a algunos kilómetros de la Plaza San Martín, uno de los puntos de concentración para la marcha convocada para el jueves 28 de diciembre, en rechazo al indulto de Alberto Fujimori. Salvo la presencia de un elevado contingente policial, el clima es casi habitual al de un día cualquiera. Empleados y estudiantes que caminan presurosos, tratando de escapar de la hora punta y del caos vehicular.

Conforme nos acercamos al punto señalado, tropezamos con muchos jóvenes que portan banderas, camisetas con lemas alusivos a la ocasión y vinchas. Este ambiente nos transporta imaginariamente a nuestro habitual quehacer periodístico, pues difiere poco en relación al clima que se vive en los alrededores de un estadio, en las horas previas a un partido denominado de “alto riesgo”.

Algunas opiniones

 Ya estamos muy próximos a la Plaza San Martín y tropezamos con bastante jóvenes, cuya presencia ha tratado de ser menoscabada por ese sector que el ingenio popular llama “la derecha bruta”. En los últimos días circularon comentarios y memes, señalando que la presencia de esta generación obedece a su “desconocimiento de la historia”, en alusión a los logros del gobierno de Alberto Fujimori.

Comienza la movilización y mientras nos confundirnos entre la multitud, intercambiamos palabras y recogemos opiniones. “Marcho porque ya me cansé que nos vean la cara de… tenemos un presidente que ha incumplido una de sus promesas determinantes para ganar las elecciones…”, nos dice una muchacha que recién habrá pasado los 20 años y que está por concluir los estudios de comunicación.

Metros más allá tropiezo con un joven que marcha con los colectivos universitarios. Me indica que tiene 25 años y que acaba de terminar la carrera de literatura, él, se muestra más activo y entusiasta en la marcha: “esto más que un indulto es corrupción. Ya me cansé que los políticos hagan sus arreglos, tratando de minimizar la inteligencia de la población, hay que demostrarle al gobierno que el poder emana del pueblo y regresa ahí, al pueblo…”.

Ya llegando a Plaza Bolognesi, otro de los puntos de la movilización, nos detenemos a comprar agua mineral. Aprovechamos ese ‘descanso’ para conversar con una muchacha que debe bordear los 30 años aproximadamente. Ella nos dice que sus recuerdos de infancia están asociados al gobierno de Fujimori, y cuando le preguntamos por qué la juventud no marchó cuando salieron libres los terroristas, muy convencida nos dice: “ellos cumplieron su condena y ya está, nadie los apoya. Resulta preocupante que quieran centrar esta marcha entre gente que está a favor en contra del terrorismo, cuando esto va más allá. Es la demostración de los negociados que se hacen en el poder. Además, el gobierno de Fujimori practicó el terrorismo de estado que también destruyó a la sociedad”.

La otra cara de la moneda

 Abandonamos la marcha y tratamos de avanzar hacia el distrito de Pueblo Libre, donde se sitúa la clínica Centenario, donde permanece internado Alberto Fujimori. La Policía Nacional ha redoblado su presencia en resguardo de la seguridad, para también evitar un enfrentamiento inútil entre simpatizantes y detractores del exmandatario. Una medida muy acertada por cierto.

Sabemos que en las afueras de esa clínica hay simpatizantes que aguardan la salida del expresidente, para saludarlo y mostrarle su respaldo. A diferencia de la marcha, este grupo es mucho más pequeño.

Regresamos hacia el centro y respiramos cierto aire viciado, a lo lejos percibimos el inconfundible olor del gas lacrimógeno que nos transporta imaginariamente a nuestro habitual quehacer periodístico… cuántas veces hemos salido de un partido de alto riesgo en medio de un clima similar.

Lima, 11 pm. Mientras ponemos punto final a esta crónica hacemos un repaso de las últimas imágenes del acontecer político nacional… a lo que sucedió entre la quincena de diciembre hasta hoy tanto en el Ministerio Público, Congreso y Palacio de Gobierno. Nos detenemos a pensar en el mensaje presidencial post indulto, donde se hizo mención a una necesaria reconciliación nacional, que lamentablemente en la actualidad, parece muy lejana.

Confirmado.net

Etiquetas : indulto FujimorimarchaPerúPPK