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La fuga interminable de Josef Mengele, el médico de Auschwitz

Novelas y ensayos vuelven sobre la figura del doctor alemán, más conocido como ‘El ángel de la muerte’, que simboliza el horror del Holocausto y que nunca fue detenido

Para que el Holocausto fuese posible, decenas de miles de personas tuvieron que colaborar y participar en el mayor crimen de la historia. De todos los perpetradores, un nombre sigue siendo sinónimo del mal, el doctor de Auschwitz Josef Mengele, conocido como El ángel de la muerte por sus buenos modales detrás de los que ocultaba su sadismo. El escritor francés Olivier Guez ha logrado el premio Renaudot, el segundo más prestigioso de su país después del Goncourt, por La disparition de Josef Mengele, una novela de investigación sobre la fuga a América Latina de este doctor bávaro, que nunca fue detenido ni juzgado.

“Soy reticente a calificarlo de mal absoluto, lo que me resulta terrorífico es su total normalidad”, explica Guez en conversación telefónica desde París. Este escritor y periodista francés ya había trabajado sobre la búsqueda de antiguos nazis ya que fue el coguionista del filme alemán El caso Fritz Bauer (2015), que relata los esfuerzos del fiscal que da título a la película por relanzar las persecuciones contra los criminales de guerra en los años cincuenta. Bauer ayudó a Israel a localizar a Adolf Eichmann, uno de los principales ejecutores del Holocausto, capturado por Israel, juzgado y ahorcado. Mengele, en cambio, se le escapó, pese a que el fiscal tuvo la información de que el médico iba a realizar una visita a su casa familiar en Baviera.

Mengele fue uno de los numerosos médicos que trabajaron en el campo de exterminio nazi de Auschwitz y realizó experimentos con seres humanos, sobre todo con gemelos. Como explica el historiador Pawel Sawicki, miembro del equipo de prensa y guía del antiguo campo alemán, “los médicos tenían un papel esencial en el proceso de exterminio”. Eran doctores los que realizaban la selección de los deportados judíos nada más llegar al campo y los que, en pocos segundos, decidían quién vivía y quién moría (en torno al 80% eran enviados directamente a la muerte). También eran médicos de las SS los que supervisaban las cámaras de gas: el proceso de exterminio siempre se realizaba en presencia de alguno de ellos. Pero de todos los facultativos del mal que pasaron por Auschwitz el nombre que ha quedado para la posteridad como sinónimo de aquel horror es Mengele.

Confirmado.net / El País